La Junta mantiene el recurso contra la retirada de crucifijos pese a la sentencia

El viceconsejero de Educación defiende que sean los consejos escolares los que decidan sobre la presencia de iconos religiosos El obispo de León afirma que la figura de Cristo en la cruz «es un símbolo de apertura universal», no sólo cristiano
 
La Junta de Castilla y León seguirá adelante con su recurso contra la sentencia que obligaba al colegio público Macías Picavea de Valladolid a retirar el crucifijo de las aulas pese al reciente pronunciamiento del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en un caso similar en Italia, ha ordenado la retirada del símbolo religioso.
 
El viceconsejero de Educación Escolar, Fernando Sánchez-Pascuala, declaró ayer en Zamora que el fallo del tribunal de Estrasburgo no influirá en su decisión de recurrir la sentencia del colegio Macías Picabea porque el pronunciamiento de la Corte europea se refiere a «un caso particular» planteado en Italia.
 
Sánchez-Pascuala justificó esta decisión porque la postura del Gobierno regional, que tiene las competencias en materia educativa, es la de que en los colegios publicos en los que los símbolos religiosos permanezcan desde antiguo en las aulas sea el consejo escolar de cada centro el que dedica si los mantiene. En este sentido, recordó que los consejos escolares de algunos centros educativos han optado por retirarlos mientras que los de otros han decidido mantener los crucifijos en las aulas.
 
El viceconsejero de Educación Escolar agregó que por este motivo la Junta de Castilla y León decidió recurrir la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número dos de Valladolid, ya que «entendemos que no hay que vulnerar la libertad y la autonomía de los centros para tomar determinadas decisiones». Pese al recurso, el Gobierno regional también se comprometió a acatar la sentencia y ordenó la retirada de los crucifijos del colegio vallisoletano hasta que haya pronunciamiento del tribunal al que se ha recurrido.
 
Autonomía
Para Sánchez-Pascuala, la discusión no se centra sobre el crucifijo sino sobre «la autonomía e independencia de los consejos escolares». Concluyó que en una sociedad «democrática y libre» existen los tribunales para impartir justicia y dar la razón a unos o a otros, «a veces puedes tenerla y a veces no, según lo que digan los tribunales así se optará», declaró.
 
La sentencia del Tribunal de Estrasburgo que da la razón a la madre italiana que pedía la retirada del símbolo religioso del aula en el que estudiaba su hijo también ha sido comentada por algunos de los obispos de Castilla y León presentes en el III Congreso Regional de la Enseñanza de Religión en la Escuela, en cuya inauguración estuvo presente el número dos de la Consejería de Educación. Así, el obispo de León, el toresano Julián López, se mostró contrario al fallo del Tribunal de Estrasburgo al considerar que la figura de Cristo en la cruz con los brazos abiertos es «un símbolo universal».
 
López explicó que el planteamiento de la sentencia no se centra específicamente en el símbolo religioso cristiano, sino que se refiere a los símbolos religiosos en general y añadió que el crucifijo es «un símbolo de apertura» que no es sólo cristiano sino «universal desde el punto de vista cultural».
 
Una postura similar manifestó el obispo de Astorga, Camilo Lorenzo, que se preguntó cómo una sola persona, la madre italiana que recurrió al tribunal europeo, tiene capacidad para oponerse a lo que «un sector muy numeroso de la sociedad está queriendo y apoyando». «¿En qué sentido la opinión de una persona, como ocurre en este caso, merecería la aceptación en cualquier sociedad?», planteó. Los prelados realizaron estas declaraciones minutos antes de iniciarse el congreso, en el que se dan cita medio millar de profesores de religión y la mayor parte de los prelados de las diócesis de la comunidad Autónoma.
 
En la inauguración del congreso, el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, aseguró que los profesores de religión tienen mucho que aportar a una sociedad «que tantas veces les ignora si no es que los margina».
 
Agregó que la enseñanza de religión quiere ser protagonista y no mera comparsa en la sociedad actual y aseguró que la religión católica ha sido capaz de construir «edificios tan extraordinarios» como la catedral de Burgos o la iglesia de San Ildefonso de Zamora, así como obras literarias tan importantes como 'El Quijote' o esculturas de la categoría de las que desfilan en las procesioens de Semana Santa.
 
El arzobispo recordó la frase del filósofo Pascal que decía que el hombre es mitad ángel y mitad bestia para asegurar que «el hombre se convertiría totalmente en bestia si dejara a un lado la dimensión religiosa y, en cierto modo, la cristiana».
 
Por su parte, el obispo de Zamora y anfitrión del encuentro, Gregorio Martínez, declaró que son los padres los que legitiman la presencia de los profesores de religión en las aulas, por lo que pidió que no los defraudaran y presentaran el mensaje del evangelio «en diálogo con la cultura» y proporcionaran «una educación integral que contemple la trascendencia como lo más importante del ser humano»
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