La intercesión de Isabel la Católica hace recuperar «llaves», «aprobar inglés» o conseguir «inquilinos buenos»

Lista de «favores» que mandan los entusiastas de la beatificación de la reina, con alguna «milagrosa» repetición a lo largo de los meses

Los obispos españoles están intentando reactivar la causa de la santificación de la reina Isabel la Católica, a pesar de las sombras que envuelven su figura. Como ha informado ELPLURAL.COM, la comisión que promueve la beatificación depende del arzobispado de Valladolid, es decir, el del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, y en su boletín se ensalza a la reina medieval mezclando los elogios con mensajes inquietantes sobre la democracia o los derechos humanos.

Piden favores aunque sean “de poca relevancia”
Como ocurre en este tipo de procesos, los defensores de la beatificación han aportado a la causa -que lleva abierta sin éxito desde el franquismo- presuntas pruebas de “milagros o favores acreditados que, por intercesión de Isabel la Católica, se han obrado ya en personas de diferentes países”. De hecho el boletín de la comisión insta a sus lectores a mandar ese tipo de testimonios. “No importa que se trate de cosas de poca relevancia”, apuntan.

Especializada en “buenos inquilinos”
En el último número, el de febrero de 2013, aparecen dos testimonios de “favores”: “Le pedí que me ayudara a aprobar un examen de inglés de la Escuela
Oficial de Idiomas, de un nivel muy alto. Llevaba todo el año preparándomelo y con clases, pero aún así, dedido a la dificultad, le hice una novena, y finalmente lo aprobé”. El segundo caso requiría menos esfuerzo por parte del demandante: “Tras irse los inquilinos que tenía en un piso que necesito alquilar, le pedí a la Reina que me ayudara a encontrar unos nuevos inquilinos que fueran buenos. Vinieron varias personas a verlo, pero a mí sobre todo me gustaron unos. Le pedí a la Reina Católica que por favor me lo alquilaran ellos, y así ha sido finalmente, hace ya dos meses de esto. Los animo a todos a que le pidan favores, porque escucha y ayuda de verdad”.

Pero el auténtico milagro aparece al final del boletín anterior, el de octubre de 2012, porque aparece otro caso casi igual de “buenos inquilinos”, incluida la parte en la que dicen que hacía “dos meses” de su petición.

Me gustaría comunicar un favor obtenido por la intercesión de Isabel la Católica. Le pedí que me ayudara a encontrar unos buenos inquilinos para el piso que alquilo, y que realmente necesito alquilar para pagar la hipoteca, y más con los tiempos que corren. Vinieron varias personas a verlo, de los que a mí, sobre todo, me gustaron unos, y pedí a la Reina Católica que me lo quisieran alquilar ellos, con la suerte de que finalmente han sido ellos los que me lo han alquilado, de esto hace ya dos meses. Animo a todo el mundo a que le pida favores, porque realmente escucha y ayuda.

Llaves “urgentemente”
Pero hay más “favores” como este: “Nos encontrábamos en un gran apuro por haber perdido unas llaves que necesitábamos urgentemente. En esas, como en otras ocasiones acudimos a la Reina Isabel la Católica, pidiendo su intercesión, con un resultado favorable e inmediato”.

O que los amigos te hagan el trabajo y te centres en lo personal
Otro de los casos expuestos en los boletines llama poderosamente la atención por la moraleja que entraña. Una trabajadora explica que no sabía como resolver un recurso ante Hacienda para uno de los clientes de su empresa y que además estaba bloqueada por preocupaciones personales, por lo que pidió ayuda a la Reina Católica aunque la situación era “muy complicada”. “El caso es que un amigo mío, que tiene conocimientos en estos asuntos, se brindó a ayudarme y de hecho me salvó, hizo un recurso brillante y eso que a mí nunca se me hubiera ocurrido pedirle ayuda, porque tampoco pensé que hubiera podido hacerlo”, explica. Conclusión: “Claramente se lo debo a la Reina, porque incluso a este amigo le vi casualmente en esos días. Esto fue para mí un milagro increíble, porque además de ayudar a la empresa cliente, me ayudó a mí a salir del hoyo en el que me veía en el trabajo, y poder centrarme en el otro asunto personal, que realmente me acaparaba toda la atención”.

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