La Inmaculada Concepción: reflexiones

Hace unos días se ha celebrado la festividad de la Inmaculada Concepción. De ser sólo una celebración religiosa de los católicos, no tendría mucho que decir en público. Pero comoquiera que nos alcanza a todos los ciudadanos españoles, y que al fin y al cabo yo sigo contando como católico –pues me bautizaron-, creo que tengo derecho a opinar públicamente, y más aún teniendo en cuenta lo acontecido en Granada en relación con la citada festividad (que puede ser representativo de lo que ocurre en el resto de España).

El 8 de diciembre, el jefe del MADOC, Francisco Puentes Zamora, impuso, en el transcurso de una misa celebrada en la iglesia del Monasterio de la Concepción, su fajín de teniente general del Ejército de Tierra a la imagen de la Virgen de la Concepción. La página de “Granada cofrade” informa que el militar dirigió unas palabras a la Virgen y rezó porque "España se mantenga unida, especialmente en momentos difíciles como los actuales". Y que el acto contó con la presencia del edil Vicente Aguilera. La “cofradía de penitencia” de la citada Virgen tiene entre sus hermanos mayores honorarios al Ejército de Tierra.

¿Cómo es posible esto en un Estado aconfesional como el español? Todos conocemos la estrecha complicidad entre la Fuerzas Armadas y la Iglesia católica durante el nacionalcatolicismo, aún visible en la existencia de un arzobispado castrense, capellanes castrenses, capillas en recintos militares, y hasta una “Iglesia catedral de las Fuerzas Armadas” (todo costeado con dinero público, claro), y en las patronas militares extraídas del santoral católico: la Virgen del Carmen como patrona de la Armada, la Inmaculada de Infantería… Siendo todo esto inadmisible por ir contra la Constitución, lo que resulta especialmente lacerante es ver a miembros de las Fuerzas Armadas rindiendo honores a Vírgenes y Santos. ¿Desconocen esos militares que las Fuerzas Armadas son de todos los españoles, no sólo de los católicos?

Uno se extraña menos de esta inconsciencia (pero se indigna aún más) cuando ve lo que ocurre en algunos ámbitos donde se supone que actúa la élite de la inteligencia y el espíritu crítico, como la Universidad. La Inmaculada Concepción, además de patrona de Infantería, lo es también de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, y el decano de ésta, como cada año y cual muecín católico, llamó institucionalmente a misa (pueden ver el díptico del curso pasado, fácilmente confundible con una hoja parroquial: ). Algo similar ocurre en otras Facultades. Si hasta la Universidad ignora el mandato constitucional y el respeto a la libertad de conciencia de los ciudadanos, estamos listos.

No quiero acabar sin una breve reflexión de cariz teológico. ¿Por qué no nos preguntamos qué representa la Inmaculada Concepción? Se trata de un dogma de fe del catolicismo, proclamado el 8 de diciembre de 1854, que sostiene que María, madre de Jesús, a diferencia del resto de los humanos, no fue alcanzada por el pecado original. Pecado que cometieron nuestros “primeros padres”, Adán y Eva. Aparte de la monstruosidad de que se nos quiera cargar con la culpa de lo que hicieran aquellos remotos antepasados (en mi opinión, todos somos de “inmaculada concepción”), cualquier persona con mínimos conocimientos evolutivos sabe que esa pareja inicial sencillamente no existió. Es decir, que estamos ante una monstruosidad moral construida sobre un absurdo científico. Y eso es lo que celebramos como fiesta militar, universitaria… y nacional.

Juan Antonio Aguilera Mochón
Profesor de la Universidad de Granada y miembro de Granada Laica

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