La Iglesia vincula la crisis económica con el impacto de la ideología de género

La Iglesia asegura que en el matrimonio ‘se juega el presente y futuro de la sociedad’

Los obispos confiesan estar "desorientados" por la crisis económica, pero, por otro lado, la vinculan con el impacto de la "ideología de género" y, más en general, con la crisis ética y con la pérdida de valores, como demuestran los continuos "asesinatos" de la violencia doméstica o el desprecio de la vida humana. Así lo ha reconocido el portavoz del episcopado, Juan Antonio Martínez Camino, en la rueda de prensa posterior a la celebración de la reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia episcopal.

"La crisis ha desorientado incluso a los obispos, que no saben qué pasa o cuáles son sus causas y sus consecuencias", reconocía Camino. Por eso los prelados no hablan de ella. Y publican dos documentos: uno sobre San Juan de Ávila, patrono del clero español y próximo doctor de la Iglesia, y otro sobre la moral sexual.

O, como se justifica Camino, hablan de la crisis, pero de otra forma. Primero, porque son asuntos muy técnicos sobre los que los prelados "tienen menos competencia". Y, en segundo lugar, porque, al hablar "de la moral sexual o conyugal, también están hablando de la moral social" y, por lo tanto, de las causas de la crisis, que "tienen mucho que ver con esto".

De hecho, el portavoz de los obispos, comenzó vinculando la crisis económica con el impacto "de la ideología de género". Y sobre éste tema, los obispos han aprobado ya un documento, que se dará a conocer próximamente. Titulado 'La verdad del amor humano. Orientaciones sobre la verdad conyugal, la ideología de género y la legislación familiar', aborda las "grandes corrientes ideológicas, entre ellas la ideología de género, y su influencia en nuestra sociedad", entre otros aspectos, en las leyes españolas aprobadas en los últimos años.

Eso sí, al señalar que la ideología de género es una de las causas de la crisis actual, los obispos "no pretenden molestar y, menos, herir a nadie", sino presentar los principios antropológicos que deben regir la vida familiar y por lo tanto, también la sociedad.

En su opinión, reducir la cuestión de la moral familiar y sexual "a algo privado o sin dimensión social" es un "cliché de la cultura individualista y hedonista". Martínez Camino ha destacado que el documento anima a los fieles y a los que no lo son a vivir "en plenitud" el amor conyugal, que ha calificado de asunto "clave" en el que "se juega el presente y futuro de la sociedad".

A su juicio, una sociedad que no tiene una vida familiar sana "no funciona socialmente bien".

Por ello, ha indicado que "no es justo como hace determinada cultura individualista y hedonista reducir la cuestión de la moral familiar y sexual, que van unidas, a algo privado sin dimensión social".

"Eso es un cliché de la cultura hedonista que no favorece la vida de la familia y tampoco la vida de la sociedad", ha insistido Martínez Camino, quien ha añadido que por eso, cuando los obispos "tratan de iluminar" la realidad del matrimonio "se están preocupando por la sociedad".

'No se puede comerciar con la vida humana'

Otra causa de la crisis son los atentados que se cometen contra la vida humana. Entre ellos, la investigación con células madre, que, según Camino, acaba de prohibir el propio Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

"No se puede comerciar con la vida humana", señaló Martínez Camino y añadió que "éste es un principio básico de la civilización occidental". Un principio que se conculca cuando se hacen ese tipo de investigaciones. Porque, "vale tanto un enfermo como un sano y un ser humano de un día como un anciano de 90 años", explicó el prelado.

Y, "como el fin no justifica los medios", a su juicio, "es inaceptable destruir a un ser humano inocente" en cualquier caso y en cualquier circunstancia. Sin que eso quiera decir que "la Iglesia se oponga a la investigación científica"; a lo que se opone es "al abuso de la dignidad humana".

La lacra de la pederastia

Pero los atentados contra los sacrosantos valores morales no sólo se comenten fuera, sino también dentro de la Iglesia. Por ejemplo, en el caso de los curas abusadores y pederastas. Camino reconoció que "el problema en España ha tenido poca incidencia, aunque un solo caso ya es demasiado". De ahí que los obispos no quieran "bajar la guardia" en este tema, "sin tampoco sacarlo de quicio".

Por eso, la Conferencia episcopal española, como todas las demás conferencias del mundo, ha elaborado una serie de normas o líneas básicas de actuación en estos casos. Para que los obispos sepan qué instrumentos tienen a su alcance para evitar esta lacra y ponerle coto, de inmediato, si se produce algún episodio.

El protavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, este jueves. | Efe

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