La Iglesia peruana guarda silencio sobre la expulsión de un obispo pederasta

El sacerdote fue expulsado el pasado mes de mayo pero la noticia se acaba de conocer

El jueves pasado, Diego García Sayán, presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, comentó en su columna quincena que un obispo de una jurisdicción andina fue destituido de su cargo por pedofilia. Horas después, el obispo emérito de Chimbote, Luis Bambarén, confirmó que se trataba de Gabino Miranda, antiguo obispo auxiliar de Ayacucho. Ambos pidieron que el Ministerio Público investigara de oficio, lo cual se concretó. Sin embargo, la Conferencia Episcopal Peruana aún guarda silencio sobre el caso a pesar de que Miranda fue cesado en mayo. Se trata de la primera expulsión por este motivo en Perú, y bajo el nuevo reglamento papal, más drástico sobre actos sexuales contra menores.

El arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, dijo el sábado pasado que no estaba enterado del caso y pidió “no hacer leña del árbol caído”. "Estando en Roma, no me resulta fácil interpretar los datos tan delicados que me están anunciando", dijo a una radio peruana. García Sayán también comentó que el sacerdote cesado pertenecía al Opus Dei, prelatura de la que Cipriani es miembro, pero el jerarca lo negó. "Conozco bastante bien la situación de este sacerdote y obispo, que tiene una dirección espiritual y una cercanía en la espiritualidad libremente escogida con gente el Opus Dei, pero no es un sacerdote incardinado en el Opus Dei", refirió. Hoy, el periodista Andrés Beltramo confirma en Vatican Insider que el obispo Miranda perteneció a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, “una fraternidad que es parte de la prelatura”.

¿Es posible que el primado de la Iglesia católica peruana haya permanecido al margen de los resultados de una investigación del Vaticano? Fuentes eclesiásticas consultadas por EL PAÍS refieren que, desde junio o julio, el caso se comentaba en los pasillos aunque sin la mención a la pedofilia. La fuente indicó que los asuntos de la nunciatura suelen ser extremamente confidenciales y este caso lo fue. Sin embargo, Salvador Piñeiro, actual presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y obispo de Ayacucho -jurisdicción a la que pertenecía el religioso destituido-, fue informado de la denuncia por la Nunciatura cuando el proceso estaba casi concluido. Llama la atención que el obispo local no haya sido tenido en cuenta, pese al secreto pontificio que guía estos procedimientos. Un religioso consultado indica que las nunciaturas asumen más poder en iglesias locales débiles como la peruana.

Un experto consultado por EL PAÍS refiere que el siglo pasado hubo dos obispos peruanos separados por otros motivos y un tercer obispo, Mariano Cornejo, renunció en 1969 para casarse. En julio de este año, el papa Francisco aceptó la renuncia del obispo Guillermo Abanto “por causas de fuerza mayor”. Las razones fueron el descubrimiento de que el obispo tenía un hijo y el inicio de un proceso judicial relacionado.

El silencio que mantiene la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), después de una semana de que se conociera el cese de Miranda, es interpretado negativamente por algunos líderes de opinión peruanos. El viernes 20, la página web de dicha institución publicó un comunicado anunciando que, al retorno de un viaje, monseñor Salvador Piñeiro respondería las consultas de la prensa sobre el caso. El diario La República informó que Piñeiro había vuelto al país el pasado martes, sin embargo, el encargado de prensa de la Conferencia Episcopal indicó el miércoles que su vuelta será este fin de semana.

Otra fuente religiosa consultada sostiene que la asamblea de obispos podría querer abordar el asunto con el arzobispo Cipriani antes de expresar su posición públicamente, pero el jerarca debe retornar de Roma, donde se reunió el lunes 23 con el Papa Francisco. Acerca del secretismo con el que se condujo el caso de Miranda, la fuente explicó que se trata de una consideración con el individuo “puesto que desde la perspectiva cristiana, así sea criminal es sujeto de compasión”.

Pese a que Cipriani difundió -el mismo lunes 23- fotografías de su audiencia con el Papa, no se supo si abordaron el caso del cese del obispo. El arzobispo de Lima es conocido por su posición conservadora y por haber sido opositor de la Teología de la Liberación, corriente que el pontífice está poniendo en valor.

Mientras tanto, el Ministerio Público ha iniciado una investigación de oficio. El fiscal Garay Chávez Valdivia, de la Primera Fiscalía Provincial de Huamanga (Ayacucho), ha pedido a la Nunciatura y a los Arzobispados de Lima y Ayacucho una copia del expediente. Según el diario La República, Miranda abandonó su parroquia la segunda semana de agosto y desde entonces no se conoce su paradero.

El programa de televisión Panorama difundió el domingo una carta del obispo destituido en la que, en julio, manifestaba que no conocía el motivo de su expulsión y, aunque reconocía que había sido imprudente, advertía que apelaría la decisión.

Bergoglio y Cipriani arzobispo Lima

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