La Iglesia pagó en 2012 mil euros en tasas por inmuebles

La antigua costumbre de acogerse a sagrado para eludir la ley hace mucho tiempo que perdió su vigor pero, si bien  los agentes de la autoridad pueden penetrar ya en iglesias y conventos en busca de los delincuentes, también es cierto que los funcionarios municipales no pueden hacerlo para cobrar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Así ocurre en A Coruña: según las cifras del propio Arzobispado de Santiago, el año pasado la Iglesia pagó 911 euros en este concepto a pesar de que cuenta con 95 propiedades. De hecho, esa cantidad se abonó en concepto de transmisión de herencia. De no ser así, la cifra probablemente se hubiera reducido a cero.

Es un dato que contrasta con el de otros ayuntamientos, como el de Lugo, donde la Iglesia abonó el año pasado más de 10.000 euros por unos 25 locales de su propiedad que no dedica al culto. En el caso de A Coruña, de las 95 fichas de inventario que tiene el Arzobispado, solo 50 son lugares de culto (36 de ellos, parroquias) y 19 son viviendas parroquiales, a lo que hay que añadir cinco dependencias administrativas y 18 propiedades “de otro tipo”.

Es un patrimonio considerable al que hay que sumar los tres cementerios propiedad del Arzobispado: el de Elviña, el de As Viñas y el de Visma, que también se ven exentos de cualquier carga. Contando con los camposantos, el total de la superficie de A Coruña que pertenece a la Iglesia es de 70.602 metros cuadrados, un 0,186% de la totalidad de la extensión del municipio coruñés.

Nuevos templos
La mayor parte de estas propiedades se administra a través de la diócesis, en la que están integrados medio centenar de sacerdotes, pero otra parte está gestionada por las seis comunidades religiosas que tienen representación en A Coruña, como  los carmelitas de Santa Teresa de Jesús, los salesianos de María Auxiliadora, los franciscanos o los capuchinos de Divina Pastora. En todo caso, ninguno de ellos paga el IBI, aunque en el Arzobispado recuerdan que, a su manera, invierte también en A Coruña, porque es la única población de la diócesis en el que se han construido nuevos templos. “En este apartado, se lo lleva todo”, comentan. Por ejemplo, la iglesia de San Francisco Javier, construida entre 2003 y 2005, costó 1,3 millones de euros, mientras que la de los Rosales supuso 3,3 millones y la de los Santos Ángeles, 2,4 millones.

Este esfuerzo de la Iglesia por invertir en suelo coruñés explica quizá por qué los sucesivos ayuntamientos nunca han considerado cobrarle el IBI a esta institución a pesar de que, desde que se han paralizado las licencias urbanísticas con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, este impuesto se ha convertido en el de mejores expectativas, por ser un cobro de tasas directas: el gobierno local ingresó 89,05 millones en el último ejercicio gracias al aumento de esta carga que fijó el Gobierno central. Así, por el IBI de las viviendas se ingresó cinco millones más de los estimados, hasta alcanzar los 53,3 millones, una cruz con la que muchos coruñeses preferirían no cargar.

Iglesia san Pedro

La iglesia de san Pedro de Mezonzo, en Cuatro Caminos

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