La Iglesia hará campaña para pedir el 0,7% del IRPF a los no católicos

La Conferencia Episcopal prepara una ofensiva para presentarse como la gran oenegé española Los prelados aseguran que el Gobierno debería destinar 31.000 millones para suplir su obra social

Iglesia somos todos. Y si no, todos nos beneficiamos de ella. La Conferencia Episcopal Española (CEE) prevé lanzar con esos argumentos una campaña "con todos los medios a su alcance" con el objetivo de convencer a todos los contribuyentes, católicos o no, de la conveniencia de marcar con una equis la casilla de la declaración de la renta destinada a las contribuciones a la Iglesia católica, como medida tanto o más solidaria que dedicar ese dinero a otros fines sociales.
El Gobierno acordó la semana pasada subir del 0,52% al 0,7% el porcentaje del IRPF que voluntariamente los contribuyentes pueden donar a la Iglesia. La contraprestación a ese incremento es que la CEE dejará de percibir aportaciones directas de las arcas del Estado. Con la campaña, el episcopado pretende asegurarse que el cambio de modelo no reduzca sus ingresos, o incluso mejor, los incremente.
Los obispos han sido testigos en los últimos años de un descenso imparable en el número de contribuyentes que ponen la cruz a su casilla. En Catalunya, no llegan al 30%, cuando la media española es del 33%. Para remediarlo la CEE hará bandera en la campaña de su labor social como si se tratase de la gran oenegé española. Según sus propios cálculos, el Estado, si tuviera que cubrir la labor social de la Iglesia, tendría que gastar cada año más de 31.000 millones de euros para levantar colegios y hospitales, atender a enfermos, ancianos, marginados, niños e indigentes, mantener las instalaciones y conservar el 80% del patrimonio histórico artístico español.

ATENCIÓN A 400.000 PERSONAS
El Episcopado también pondrá sobre la mesa en su campaña que sus 100 hospitales, 130 ambulatorios y dispensarios, y 880 centros para ancianos, enfermos crónicos, terminales y minusválidos atienden a casi 400.000 personas al año.
"Somos los católicos los que tenemos que financiarnos, pero este sistema sirve también para los que no se sienten católicos pero que les merece crédito la Iglesia católica", explicó ayer el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach.
El prelado hizo frente común con su homólogo de Sevilla, Carlos Amigo, en la necesidad de sensibilizar a los no católicos de que "la Iglesia y sus instituciones están haciendo cosas muy importantes para el servicio de las personas en su dimensión espiritual, pero también la material".

MEJOR, CON EL 0,8%
Sistach se mostró convencido de que "mucha gente seria, que tiene cabeza y que ve que la Iglesia está haciendo un trabajo importante", incluso algunos no creyentes o que no han sido bautizados, pueden darle a la CEE el 0,7% de sus impuestos. "¿Qué sería de nuestras ciudades y nuestro país sin las parroquias, sin las congregaciones religiosas, sin tantas asociaciones de iglesia, movimientos que trabajan en el campo de la espiritualidad, de la cultura, de la pobreza, de la marginación, del sida, de los ancianos y de la educación?", se preguntó en tono apocalíptico el arzobispo.
En su balance sobre el aumento del 0,7%, Sistach recordó que siempre han defendido el porcentaje del 0,8%, a imitación de Italia, pero calificó de bueno el sistema ya que canaliza a través de Hacienda lo que los contribuyentes decidan. "Además –añadió– reconoce a la Iglesia como una institución muy seria al servicio de las personas, en la dimensión espiritual y también en la social y en la cohesión social de la la sociedad".

CAMPAÑA EN CONTRA
Pero tanta obra social no convence ni a las organizaciones de gays (que harán campaña en contra) ni tampoco a las de cristianos de base. Esglèsia Plural, por ejemplo, pedirá que no se marque la casilla que beneficia a la Iglesia como protesta contra los contenidos radiofónicos de la cadena COPE.

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