La Iglesia estudia calcular por primera vez el valor de sus riquezas para su contabilidad

Las diócesis podrían usar los criterios utilizados para los bienes del patrimonio histórico de las administraciones públicas.

La elaboración de los balances de las diócesis afloraría inversiones financieras y el valor de inmuebles y patrimonio artístico.

Los obispos han unificado sus programas de contabilidad para obtener un retrato exacto de sus finanzas.

La Iglesia católica española estudia acometer un cálculo del valor de sus riquezas con criterios contables. Muchos bienes artísticos de la Iglesia tienen un valor incalculable, con lo que los obispos aplicarán los criterios que el plan general de la contabilidad pública establece para adjudicar un valor aproximado a los bienes del Patrimonio Histórico.

De esta manera, será la primera vez que habrá un cálculo aproximado del valor total de las riquezas de la Iglesia en España. Este cálculo facilitará que puedan confeccionar sus balances contables. Con su publicación aflorará también el valor del resto de los bienes, los que no son artísticos o históricos, con lo que por primera vez se tendrán datos objetivos para medir este patrimonio.

La Conferencia Episcopal Española acomete desde hace años la modernización y armonización de la contabilidad de sus 69 diócesis y 20.000 parroquias. Este proceso ha incluido la creación de programas informáticos de contabilidad unificados.

El último compromiso adquirido internamente por los ecónomos de las diócesis (los encargados de la administración económica de los obispados) es aplicar normas de control interno unificadas en sus cuentas.

Hasta el momento, la política de transparencia de la Iglesia católica española llevó a la Conferencia Episcopal a impulsar que las diócesis hicieran públicas sus cuentasCada año presentan sus presupuestos anuales, con una relación de ingresos y gastos.

Sin embargo, las diócesis podrían publicar el estado real de su economía si publicaran también sus balances contables. El principal problema de este retrato es darle un valor lo más aproximado a la realidad al inmovilizado material. Ahí podrían incluirse inmuebles y tesoros artísticos que se encuentran en manos de la Iglesia.

RIQUEZAS E INVERSIONES

La excepción a la inexistencia de balances ha sido la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, que publicó hace dos años uno en el que, por ejemplo, sus terrenos y construcciones están valorados en nueve millones de euros. Los activos totales de esta diócesis ascienden a 18,2 millones de euros. La publicación del activo y pasivo de la diócesis permite saber también, por ejemplo, las inversiones financieras que realiza. En este caso, la diócesis de Ferrol tenía una cartera de valores de algo más de un millón de euros.

El problema de valorar estos bienes es común al que tienen las administraciones públicas. Para solventarlo, la Intervención General del Estado dictó unas normas en 2016 para la valoración de los bienes del patrimonio histórico para incluirlo en las cuentas anuales.

Como anécdota, valga saber que, por ejemplo, antes de estas normas, en el Museo del Prado se adjudicaba un valor de 1 euro por metro cuadrado de lienzo. Se trataba de dar un valor testimonial a las obras de incalculable valor que se encuentran en esta pinacoteca.

Las resolución de la Intervención General del Estado incluye diferentes métodos de cálculo para acercarse algo más al valor real de este tipo de bienes. En primer lugar, se registrarán en la contabilidad cuando cumplan criterios como que “se considere probable que le entidad obtenga, a partir de los mismos, rendimientos económicos o un potencial de servicio en el futuro y siempre que puedan valorarse con fiabilidad”.

Entre los criterios de valoración aplicables están el precio de adquisición, el coste de producción, el llamado “valor razonable”, calculado “con referencia a un valor de mercado fiable” o mediante la aplicación de modelos y técnicas de valoración, como puede ser, por ejemplo, el valor de tasación calculado para la contratación de un seguro sobre dichos bienes.

Otros elementos que pueden ser valorados son “el coste de una gran restauración”, según la resolución de la Intervención General del Estado, cuyo criterio podría aplicar la Iglesia católica en España para valorar sus bienes.

Actualmente, las diócesis informan públicamente de sus presupuestos anuales. Esta información no incluye otras entidades más allá de la iglesia diocesana. Es decir, no incluye la de congregaciones, cofradías, colegios u hospitales que no dependan directamente del obispado.

Según los datos de la Memoria Anual de Actividades elaborada por la Conferencia Episcopal Española, las diócesis manejaron en 2017 unos recursos totales de 924 millones de euros, de los que gastaron 908 millones. En ese ejercicio, el superávit obtenido alcanzó 16 millones de euros.

CONSERVACIÓN DE EDIFICIOS

En estas cuentas destaca que en el epígrafe de “conservación de edificios y gastos de funcionamiento”, las diócesis gastan 252 millones de euros anuales, el 28% de los gastos. Para hacerse idea de su medida, puede compararse esta cantidad con el dinero con que cuentan las diócesis por los fondos de la asignación tributaria del IRPF. En el año 2017 ascendió a 223 millones de euros, el 24% de los ingresos totales.

Además de medidas como la posible valoración de los bienes de las diócesis, los obispos han tomado otras decisiones respecto a sus cuentas. Además de la actualización de su contabilidad con criterios comunes o la incorporación de normas de control interno homogéneas, las diócesis han adoptado un manual de inversiones en el que, por ejemplo, se desaconseja la inversión en sicavs, paraísos fiscales y productos de elevado riesgo.

 

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