La Iglesia está «preocupada»

La Conferencia Episcopal cuestionó los puntos del proyecto referidos al matrimonio, la familia, la subrogación de vientres y la fertilización asistida. José María Arancedo participará hoy en la audiencia pública convocada por la comis

El Episcopado volvió a reclamar que se otorgue “todo el tiempo que sea necesario” al debate para reformar el Código Civil y expresó su “preocupación” en torno de algunos puntos del proyecto a los que considera contrarios a la doctrina católica, como el modelo de familia, la subrogación de vientres y la congelación de embriones humanos. El documento fue emitido por la Iglesia ayer, un día antes de su participación en la audiencia pública convocada para hoy por la comisión bicameral para la reforma y actualización de los códigos Civil y Comercial en el Congreso.

La Conferencia Episcopal Argentina sostuvo que si el proyecto oficial se aprueba sin modificaciones “algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados personas”.

El presidente del Episcopado, José María Arancedo, concurrirá hoy a las 17.30 al Congreso para exponer ante la comisión bicameral las objeciones de la Iglesia al proyecto.

En una declaración titulada “El Código Civil y nuestro estilo de vida”, los obispos aseguraron que “la reforma propuesta contiene aspectos positivos; sin embargo necesitamos reiterar la preocupación acerca de algunas cuestiones de fundamental importancia”.

“El modelo de familia proyectado por estas normas expresa una tendencia individualista y se opone a los criterios evangélicos y también a valores sociales fundamentales, como la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños”, aseveraron.

La Iglesia alertó que “la maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada ‘voluntad procreacional’, se legitimará, por un lado, la promoción del ‘alquiler de vientres’ que cosifica a la mujer y, por otro, el congelar embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación”.

“Se discriminará, en su derecho a la identidad, a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico. Los cónyuges que se unan en matrimonio, no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo; los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados”, agregó.

El documento fue dado a conocer en el marco de la 162ª reunión de la comisión permanente del Episcopado y se adelantó su difusión, según se explicó, a raíz de que Arancedo concurrirá hoy al Congreso.

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