La Iglesia Episcopal se enfrenta a profundos cambios y un potencial caos en todo el mundo

Desde que se convirtió en la primera congregación cristiana en consagrar abiertamente a un obispo homosexual, la Iglesia Episcopal ha enfrentado un alboroto sin precedentes. Los feligreses episcopales están enfrentados unos con otros. Los fieles conservadores y sacerdotes desacuerdan con sus obispos liberales, y viceversa.

En el ámbito internacional, los líderes eclesiásticos que representan decenas de millones de anglicanos han anunciado que están preparados para cortar sus lazos con la Iglesia Episcopal, el brazo estadounidense de la Comunión Anglicana.

Las relaciones anglicanas con los ortodoxos están bastante tensas. Y el Vaticano anunció recientemente que las conversaciones con los anglicanos fueron suspendidas, aunque el titular de la Iglesia Episcopal, el obispo Frank Griswold, renunció como copresidente de la congregación para tranquilizar a los círculos oficiales de la iglesia católica.

LA MAYOR CRISIS DE SU HISTORIA
David Kalvelage, del semanario independiente The Living Church, que se opuso a la consagración como obispo de Nueva Hampshire del sacerdote V. Gene Robinson, sostuvo que los resultados de la ceremonia del 2 de noviembre representan la crisis «probablemente la más importante y de mayor alcance» desde que la congregación se formó en 1789.

En lo que pareció una señal de ruptura irreparable dentro de la jerarquía eclesiástica, el obispo John Howe, de Orlando, Florida, pidió la renuncia de Griswold al considerar que «abusó» de una confianza sagrada cuando lideró la ceremonia de consagración de Robinson. Howe acusó además a la mayoría de sus colegas de «abandonar todo compromiso reconocible» con la autoridad de la Biblia.

EEUU ESCINDIDA
Mientras continúan las denuncias, el Consejo Anglicano de Estados Unidos, cuya sede está en Washington, organiza una «red» conservadora para perpetuar los ideales tradicionales de la Iglesia Episcopal. La entidad emergente será una «iglesia dentro de una iglesia», en lugar de otra organización formalmente separada.

La red estará constituida principalmente por miembros de 16 diócesis cuyos obispos protestaron formalmente en la consagración de Robinson. Pero también se suman al movimiento individuos y congregaciones conservadoras.

No se trata sólo de quién deja la iglesia y quién permanece en ella. Sería además devastador si los feligreses continúan siendo parte de la Iglesia Episcopal, pero dejan de efectuar contribuciones financieras.

PÉSIMA SITUACIÓN INTERNACIONAL
La situación internacional es aún peor. La Comunión Anglicana y sus 77 millones de fieles corren el riesgo de dividirse en dos por la polémica originada en Estados Unidos y una lucha por las bendiciones a los matrimonios del mismo sexo en la Iglesia Anglicana de Canadá. El 59% de los obispos de Estados Unidos confirmó la elección de Robinson, pero se trata de una minoría si se considera el total mundial de anglicanos. En una reunión de 1998 de todos los obispos anglicanos, el 82% de los líderes votó contra los clérigos homosexuales y la aprobación de los matrimonios del mismo sexo.

Las iglesias de Nigeria y Uganda, que representan a unos 26 millones de anglicanos fueron más allá cortando sus relaciones con la Iglesia Episcopal. De igual manera procedió la Iglesia Ortodoxa Rusa.

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