La Iglesia echa sus redes

Los curas llaman a filas y no sé de qué nos extrañamos. Ya lo hicieron antes los militares, con aquello del buen rollo, y pronto será el turno de las aspirantes a perfectas casadas. Si queda algo por rebañar en el hogar paterno, aunque sea la hipoteca a cuarenta años del viejo, será para el único heredero. Siempre ha sido así, aunque ahora no haya tantos hijos para repartir. Pero hemos tenido que ver el plato de lentejas flaqueando para percatarnos de que lo suyo es un trabajo fijo, sean las hostias, sea el fusil. Y, desandando los pasos del pasote, hay quien se mete a milico y ya están los padres Sam con lo de la Conferencia Episcopal te reclama.

Yo no lo veo mal. Tal vez la culpa ha sido del espejismo, del todo dios a estudiar, que así nos va. En realidad, las vocaciones siempre han sido estomacales. Y parece que tras el empacho viene el ayuno y, con éste, lo de irse al Retiro a pasar las pruebas para jardinero. En los últimos años, claro, el funcionariado de la Iglesia se había convertido en una suerte de United Colors of Benetton de la prédica, pero ya digo que aquí ahora también toca volver a la garita, al invernadero, al confesionario. Será culpa del vicio, que uno se acostumbra a pedir una de boquerones con la caña y luego no hay quien pare un segundo en casa.

Lo del vídeo es lo de menos. Antaño la misa se coló por la radio y pronto los pecados serán purgados por whatsapp. Tampoco importa que la Iglesia pague poco o menos, máxime en un país donde las oposiciones se habían elevado a la categoría de misterio. El objeto de fe bien podía ser un matasellos o una gasa, siempre que el curro fuese sólido, duradero y –¿cómo se dice?– estable. La cosa funcionó hasta que la sonda del euro nos puso rectos. En fin, que los mejores cocidos ya no correrán a cargo de los clérigos gallegos, que decía Camba, pero malo será que los párrocos de estreno no se arreglen con unos canelones congelados de La Sirena.

Pues eso, que a darse prisa, no vaya a ser el efecto llamada. En el fondo, me imagino que lo de cura será algo así como community manager. Ya lo dijo Simón, o sea, Pedro: “Maestro, por tu palabra echaré las redes”.

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