La Iglesia deberá autofinanciarse con las aportaciones de los fieles a través del IRPF

El Gobierno elimina la ayuda directa y eleva del 0,52% al 0,7% su porcentaje en la declaración.Este acuerdo histórico también obliga al clero a pagar el IVA.

Tras una etapa que ha estado marcada por fuertes desencuentros, el Gobierno y la Iglesia han alcanzado un acuerdo histórico sobre el modelo de financiación. El Ejecutivo ha suprimido la aportación directa del Estado y ha elevado la asignación prevista en el IRPF del 0,52% actual al 0,7%, una décima por debajo de lo que pretendía el Episcopado. Además, la institución eclesial tendrá la obligación de justificar los gastos que realice con sus ingresos y, como había exigido la Unión Europea, deberá pagar el IVA en sus compras de bienes muebles e inmuebles. El acuerdo coincide con la presentación de los Presupuestos Generales, que ya no incluirán más dotaciones extraordinarias.

El nuevo sistema de financiación fue anunciado ayer, concluido el Consejo de Ministros, por la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que ha llevado de manera directa las negociaciones con la Conferencia Episcopal. El acuerdo había sido alcanzado apenas unas horas antes, tras superar unas posturas que estuvieron a punto de bloquear el consenso. La delegación del Episcopado se mantenía en la exigencia del 0,8% -porcentaje que se aplica en Italia- y los representantes del Ejecutivo socialista no cedían más allá del 0,65%. La intervención de Fernández de la Vega y del arzobispo de Toledo, el cardenal Antonio Cañizares, que en los últimos días han mantenido varios encuentros, facilitó el acuerdo final.

A pesar de las reticencias de los sectores laicistas del PSOE, la 'número dos' del Ejecutivo se había mostrado decidida a lograr un entendimiento con la Iglesia, en línea con el 'espíritu de cordialidad' que se respiró en el encuentro que tuvo lugar en Valencia, en julio pasado, con Benedicto XVI. El Gabinete de Zapatero apreció el talante «positivo y conciliador» del Pontífice, que evitó la confrontación directa pese al contenido del congreso en la capital del Turia, la familia, y su malestar por la legislación en favor de las uniones homosexuales. El Vaticano también ha acogido con satisfacción el apoyo de Rodríguez Zapatero al Papa con ocasión de su polémica con el mundo musulmán, muy en sintonía con su discurso de la alianza de las civilizaciones. Un gesto que el presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, ha agradecido públicamente.

Los obispos acogieron inicialmente con cautela el acuerdo anunciado por la vicepresidenta: no habían recibido la transcripción del documento final, que deberían haber tenido en su poder antes de que finalizara el Consejo de Ministros. En la Casa de la Iglesia siguen vivos viejos recelos de anteriores negociaciones, por lo que se esperó a a conocer «la letra pequeña» del texto antes de bendecirlo. Aunque no funcionó la sincronización, el Episcopado reconoció a media tarde, a través de un comunicado, la 'fumata blanca'. En una escueta nota admite que «se renuncia a la exención del IVA y al llamado complemento presupuestario» así como que «se desarrollará la memoria que la Conferencia Episcopal viene presentando anualmente sobre el destino de las cantidades recibidas en concepto de la asignación tributaria».

El nuevo sistema, según el Ejecutivo, pretende que la financiación de la Iglesia católica dependa de los fieles, por lo que se incrementa la aportación voluntaria del IRPF desde el 0,52% actual al 0,7%. María Teresa Fernández de la Vega explicó que este acuerdo «viene sin duda a introducir mayor transparencia al sistema y, además, vincula los ingresos de la Iglesia católica, de manera directa y expresa, a la voluntad de los contribuyentes».

La pretensión del Gobierno, incómodo por el complemento presupuestario, siempre había sido que la Iglesia avanzase en la autofinanciación, un horizonte que cada vez se veía más lejano desde la institución eclesial. Con este modelo se ponen las bases para recorrer ese camino, en el que la jerarquía católica tendrá que emplearse a fondo para equilibrar sus cuentas dadas las características de la sociedad española, que sufre una galopante secularización.

Riesgos para la Iglesia

Los analistas consideran que el acuerdo tiene un claro riesgo para la Iglesia, dado que los ingresos por esta vía tienden a ir descendiendo. «La Iglesia no puede quedarse dormida», advierte Carlos García de Andoin, coordinador federal de Cristianos Socialistas, para quien la institución eclesial tendrá que realizar una «potente pedagogía» entre los creyentes. El portavoz del Episcopado, Martínez Camino, animó ya desde ayer a los fieles a involucrarse de una manera más decidida en el sostenimiento de la Iglesia.

En el seno del Gobierno esperan que el nuevo pacto facilite, también, las negociaciones sobre la asignatura de Religión, un tema que se abordará el próximo jueves en una reunión al más alto nivel. Ambas partes tienen pendiente el desarrollo de algunos aspectos sobre la materia, como su rango académico y la alternativa, que se encuentran en una fase «muy verde».

En la Conferencia Política del PSOE, celebrada hace dos semanas en Madrid, la formación de Zapatero defendió un «gran pacto de convivencia» en el ámbito religioso. «Este pacto busca que el Estado no intervenga en la actividad religiosa y que las distintas iglesias y organizaciones religiosas no interfieran en la esfera pública», recoge el documento.

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