¿La Iglesia debe hacer política?

Aplausos y críticas de los fieles de a pie en diferentes organizaciones religiosas granadinas a la participación de los obispos en la pre campaña electoral

La Iglesia granadina no es solo su jerarquía, está integrada por un amplio abanico de organizaciones confesionales próximas a pensamientos más conservadores o progresistas u otras voces que lo mezclan todo. Aunque el grueso de practicantes se limitan a vivir sus creencias al margen de cualquier movimiento eclesiástico, tienen claro cuál es el credo de la fe cristiana, y su compromiso es vivir conforme a éste, no quieren más. Los movimientos catecúmenos con más peso en la capital son los kikos y están muy presentes en las parroquias de más peso en la capital como la Virgen de las Angustias o Fray Leopoldo.

Comunión y Liberación, muy vinculado con el actual arzobispo Francisco Javier Martínez, y el Opus Dei, que dispone en Granada de una parroquia propia, la de san Ildelfonso. Las zonas más deprimidas de la capital, Zaidín y zona Norte, acogen a los colectivos más críticos con la jerarquía -comunidades cristianas de base, Hermandad Obrera de Acción Católica o Somos Iglesia, entre otros-.

Formas distintas de vivir, sentir y asumir el credo católico. ¿Pero qué lectura hacen estos movimientos y los fieles de a pie de la irrupción de los obispos españoles en la precampaña intentando orientar el voto a través de las conciencias de sus fieles? Pues hay de todo, como en botica, pero sobresale un criterio: el voto es particular y por mucho que nos digan será la conciencia de cada uno la encargada de elegir.

«El Opus Dei considera que cada uno vota libremente no tiene una respuesta corporativa. Las personas son mayores y saben bien lo que deben hacer», apunta Ismael Martínez, portavoz provincial de medios de comunicación de este colectivo. No critican la opinión vertida por los obispos de la Conferencia Episcopal ni creen que los fieles obvien las recomendaciones de la jerarquía.

Al otro lado, están las comunidades cristianas de base: «Rechazamos el tipo de comunidad humana y política que nos proponen los obispos precisamente porque a determinadas personas y colectivos se les niega su derecho a vivir en plano de igualdad de acuerdo con su orientación sexual o porque se les niega el derecho a decidir sobre su propia muerte de acuerdo con sus convicciones personales. La jerarquía no debe aprovechar su posición de poder para hacer partidismo y la falta de respuestas a las necesidades de la población está dejando las parroquias vacías», señala el secretario provincial de este colectivo, Domingo Gómez Leyva.

Si entre los movimientos de Iglesia hay grandes diferencias, entre el clero también, aunque para evitar represalias desde el Arzobispado ninguno de los consultados se atreve a dar su nombre, para evitar problemas. «En la Iglesia granadina como en la del resto del Estado, hay curas de muy diversas sensibilidades. Entre escuchar una homilía en la zona Norte o en la parroquia de san Ildelfonso hay grandes diferencias a la hora de interpretar la palabra de Jesús». El comentario es de un cura de la ciudad muy vinculado con los sectores sociales más desfavorecidos. «Existe hastío de ver cómo la jerarquía va por un sitio y el pueblo por otro. Aunque también reconozco que en la capital los sectores conservadores tienen mucha fuerza», apunta.

25.000 cofrades

El presidente de las cofradías de Semana Santa de Granada, Gerardo Sabador, se muestra más afín a los postulados de la Conferencia Episcopal. «Siempre voy a defender lo que diga la Iglesia. Aunque el voto es algo personal. Yo entiendo que ser católico me obliga a asumir lo que predique la Iglesia y además no me considero preparado para discutir lo que dice la Conferencia Episcopal».

Detrás del movimiento cofrade granadino se mueven unas 25.000 personas. Ninguna de las opiniones pulsadas hasta el momento critican el hecho de que los obispos opinen sobre política, sí y solo las organizaciones más progresistas, el uso partidista aprovechando la posición de poder de la Iglesia.

El portavoz autonómico de los profesores de Religión de la asociación Pprotec, Rafael Martín, defiende las últimas acciones ejecutadas por la jerarquía. «La Conferencia Episcopal no dice en su pastoral a quién votar. No vemos imprudencia en las últimas acciones, porque la Iglesia nunca habla de forma partidista y ni siquiera estamos en campaña en estos momentos. Tengo la impresión de que no se ha oído bien el mensaje y el vago conocimiento que existe en al sociedad sobre esta institución ha contribuido a desvirtuarlo. De todas maneras, el derecho canónico defiende que por encima de todo está la conciencia de cada persona. Es decir, en el credo católico todos tenemos que estar de acuerdo. Lo demás, es todo opinable». No debe olvidarse que en los porcentajes de alumnado que recibe clases de religión en los colegios granadinos oscila entre el 75% en Primaria y algo más del 50% en secundaria. Estos docentes son seleccionados por cada diócesis y pagados por el Estado.

Obreros católicos

María José Rodríguez es la presidenta provincial de la Hermandad Obrera de Acción Católica -HOAC-. Un grupo de base muy comprometido con el mundo de la inmigración y el trabajo en la provincia. «Los medios de comunicación y los partidos políticos han manipulado el mensaje real que lanzó la Conferencia Episcopal. Nosotros no lo criticamos, sin embargo, reconocemos que la Iglesia es muy plural hay muchas sensibilidades distintas. Nosotros no es que seamos de izquierdas, pero nuestro compromiso está muy vinculado con organizaciones más progresistas. La población no debe evaluar a la Iglesia por lo negativo, sino ver que también realiza una labor con los más desfavorecidos encomiable».

Más allá de la sensibilidad de cada organización o movimiento católico de base están los fieles. «Hay mucha distancia entre la jerarquía y las bases. Yo veo bien que los obispos opinen sobre política, otra cuestión es que haya quien se lo tome como un dogma. En la Iglesia no todo es blanco o negro hay una amplia gama de grises», apunta Marisa Sevilla, estudiante de Teología y católica practicante no vinculada a ningún movimiento. La Iglesia de base también habla aunque lejos de los micrófonos utilizados por la jerarquía.

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