La Iglesia de Mallorca aparta a un sacerdote por pederastia

El que fuera párroco de la localidad mallorquina de Selva, Antoni Cano, ha sido apartado del sacerdocio como resolución de un proceso eclesiástico penal abierto contra él por pederastia. El ya exsacerdote fue absuelto por la Audiencia Provincial de Palma el pasado mes de enero de un delito de abusos sexuales a una niña de 12 años. El obispado de Mallorca ha hecho pública una nota en la que se pone al lado de las víctimas, a las que pide “sincero perdón”.

“Cano ha solicitado la dispensa del ejercicio público y privado como sacerdote y la Congregación para la Doctrina de la Fe se la ha concedido” explica el obispado de Mallorca en un comunicado, en el que se aclara que con el abandono del ministerio y la dispensa de las obligaciones sacerdotales “el proceso administrativo penal contra él queda finalizado”. Por su parte, el ya excura ha asumido el castigo que le hubiera sido impuesto de ser declarado culpable antes del cierre del procedimiento.

El Obispado expresa su “proximidad a las víctimas de estos abusos” y pide “sincero perdón” a todas ellas por los hechos cometidos por el antes sacerdote. “Desde el primer momento el obispado se ha adherido a la doctrina de tolerancia cero contra los abusos a menores impulsada por el papa Benedicto XVI y continuada por el papa Francisco” señala en la nota la Iglesia de Mallorca, liderada por el obispo menorquín Sebastiá Taltavull.

Antoni Cano, de 74 años, fue absuelto el pasado mes de enero por la Audiencia Provincial de Palma de un delito de abuso sexual a una niña de 12 años. La sección primera consideró que la tesis exculpatoria que mantenía el acusado y la que defendieron las acusaciones eran verosímiles, por lo que en aplicación del principio in dubio pro reo, que establece que ante la duda debe primar el beneficio para el acusado, la Audiencia dictó un fallo absolutorio para el párroco.

Otro caso de abusos

Durante el proceso, el sacerdote atribuyó la denuncia a un móvil económico de la familia de la menor. La fiscalía, sin embargo, sostenía que el párroco abusó de la niña en su domicilio de Es Calonge, en Santanyí, en febrero de 2015 cuando esta se quedó a dormir allí.

Fue el segundo caso de abusos que llegó a los juzgados en Mallorca. En julio de 2016, el exsacerdote de Can Picafort Pere Barceló aceptó una condena de seis años de prisión tras reconocer que violó más de una decena de veces a una niña de 10 años asidua a su parroquia. El expárroco admitió haber abusado y violado de manera continuada a la menor cuando era monaguilla de su parroquia.

En el juicio reconoció que los abusos comenzaron en 1997 cuando, con ánimo libidinoso, sentaba en sus piernas a la niña y le tocaba el pecho por encima de la ropa. También confesó que cuando la llevaba en coche a su casa, la obligó a practicarle felaciones hasta en 20 ocasiones. Más adelante la violó varias veces en su habitación de la parroquia. Cuando el fiscal le preguntó si era cierto que cuando ella ofrecía resistencia, se colocaba sobre ella, la agarraba con fuerza y le abría las piernas para penetrarla, el exsacerdote respondió que “sí” y que ocurrió en varias ocasiones.

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