La iglesia de EEUU, a la espera de un milagro (financiero)

El mayor terrateniente de Manhattan ha ido acompañando a Francisco durante toda su visita a esa ciudad. Se llama Timothy Dolan, tiene 65 años y es el arzopbispo de la diócesis de Nueva York.

Dolan es técnicamente el mayor propiertario de inmuebles de Manhattan porque él es el responsable de todas las propiedades de la iglesia católica en esta isla que mide, en línea recta, casi tanto como la distancia entre Gijón y Oviedo, o entre Vigo y Pontevedra. Esto es América: aquí, todo es grande. Hasta las islas.

La riqueza sobre el papel de Dolan demuestra que Estados Unidos no solo es la mayor potencia económica del mundo, y Nueva York la capital financiera de la Tierra, sino también de la Iglesia católica. También revela la complejidad de las cuentas de esa organización. Porque los inmuebles que tiene la iglesia en Manhattan no son bloques de apartamentos ni de oficinas, sino, en su inmensa mayoría, iglesias.

Saber exactamente el dinero que mueve la Iglesia católica en EEUU es muy difícil.Por dos motivos. El primero es que la legislación estadounidense da un amplio margen de maniobra, además de unas enormes exenciones fiscales, a las organizaciones religiosas. El segundo, que, pese a los esfuerzo de Francisco para poner orden en las finanzas de la Iglesia, ésta no está bien gestionada. La Iglesia en Estados Unidos no tiene ninguna contabilidad unificada y, entre sus virtudes, no está la de la transparencia financiera.

Por ejemplo, no está claro el impacto de los escándalos desencadenados por los abusos sexuales de los sacerdotes. Hace tres años, se estimaba que era de unos 3.000 millones de dólares (alrededor de 2.660 millones de euros), pero desde entonces la cifra no ha hecho más que aumentar. Tres diócesis (Iowa, Oregón y California) han suspendido pagos por los costes derivados del pago de indemnizaciones.

Un análisis realizado en 2012, cuando Francisco aún no era Papa, por la Mesa Redonda para el Liderazgo de la Iglesia -un grupo de laicos formado precisamente a raíz de los escándalos de abusos- estimó que un millón de personas trabajan, de forma remunerada o altruista, para instituciones católicas en EEUU. Ese mismo año, el semanario ‘The Economist’ calculaba que la Iglesia católica mueve cada año 170.000 millones de dólares (150.000 millones de euros), una cifra que bastaría para colocarla como la quinta mayor empresa cotizada en bolsa del país, por detrás solo de la empresa de grandes superficies WalMart y de las petroleras ExxonMobil, Chevron y Conoco Phillips.

Claro que la Iglesia no es una corporación con ánimo de lucro. El 58% de esos 150.000 millones de euros correspondía a hospitales y centros de salud; el 28%, a instituciones académicas, dado que la Iglesia católica tiene 244 escuelas universitarias en el país; un 11,5% al presupuesto de las diócesis y de las diversas órdenes y organizaciones religiosas, y un 2,7% (4.700 millones de dólares, o 4.200 millones de euros) estrictamente a obras de caridad.

Es, de nuevo, una distinción confusa. Porque una parte importante de las actividades de las parroquias o de las instituciones educativas se destina a lo que técnicamente podría considerarse obra social, pero que no está contabilizado como tal. Pero una cuestión clave es que las donaciones de los católicos no dan para mantener esos 4.200 millones de obra social. Según ‘The Econiomist’, el 62% de esa cifra procede del Estado. Eso, a su vez, limita la independencia de la Iglesia.

Pero, si hace tres años, era la quinta ‘empresa’ cotizada de EEUU, no cabe duda de que hoy está bastante más abajo. Apple, sin duda, le ha sobrepasado. Y tambien Berkshire Hatahway, el conglomerado ditrigido por Warren Buffett. La Iglesia presenta problemas financieros serios. El más obvio: la crisis de las pensiones. A medida que el clero envejece y las nuevas vocaciones escasean, el fondo de pensiones de la iglesia en EEUU -que suele invertir en renta pública y en Bolsa- está empezado a sufrir.

Según la agencia de noticias Reuters, a la comunidad católica de estadounidense le faltan 2.000 millones de dolares (1.780 millones de euros) para hacer frente a las pensiones de los aproximadamente 8.500 curas que se van a jubilar en Estados Unidos en los próximos tres años. Entretanto, las donaciones se han desplomado, con lo que la cuarta parte de las parroquias de Estados Unidos están en números rojos, según Reuters.

Al paso que va, la iglesia católica en EEUU deberá acogerse al Evangelio de San Mateo, capítulo sexto, versículo 26: «Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?»

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