La Iglesia de Boston venderá el palacio arzobispal para pagar a las víctimas de abusos sexuales

El nuevo jefe de la archidiócesis es un sacerdote franciscano que ha hecho votos de pobreza y se ha mudado a un pequeño apartamento

El nuevo arzobispo de Boston, Sean O’Malley, ha hecho pública su decisión de vender el palacete que ha servido de residencia a los arzobispos de la ciudad durante casi todo el siglo XX. Con ello espera poder saldar la deuda que contraerá para indemnizar a las 540 víctimas de abusos sexuales que han surgido en los dos últimos años.
«Era la única opción que nos quedaba», explicó el portavoz de la archidiócesis, Christopher Coyne. Con ello, puntualizó, no se pretende inspirar lástima a nadie sino sólo demostrar a la comunidad que el arzobispo ha cumplido su promesa de no utilizar para las indemnizaciones los fondos que habían sido donados con anterioridad para otras causas.
Gracias a esa promesa, O’Malley ha logrado detener la fuga de limosnas procedentes de los fieles, asqueados con la proliferación de casos de abuso sexual que habían sido ocultados sistemáticamente por el anterior arzobispo, Bernard Law, mediante el traslado de los acusados de parroquia en parroquia. Law, que gozaba de la protección directa del Vaticano, aguantó la mayor parte del escándalo en su puesto hasta que la presión social le hizo dimitir en diciembre pasado.
La primera decisión de O’Malley, un franciscano que ocupó el cargo en junio, fue hacer honor al voto de pobreza de su orden y cambiar el opulento palacete de Brighton por un pequeño apartamento en South End.
A la hora de decidir qué propiedades vendía para hacer frente a la deuda que contraerá en préstamos a corto plazo, el arzobispo decidió que el seminario «es vital para el futuro de la Iglesia» pero calificó la residencia de «superflua». Es por ello que la mitad de las 24 hectáreas que sacará a la venta es la que alberga la mansión de estilo italiano construida en 1920.
El edificio de tres plantas que han ocupado uno tras otros sus antecesores siempre fue símbolo no sólo del brillo de la ciudad sino del de la iglesia católica de Nueva Inglaterra. Su interior está decorado en mármol y caoba y por él se espera obtener una cifra entre 30 y 100 millones de dólares, según los expertos inmobiliarios consultados por el diario ‘The Boston Globe’.
Tesoro inmobiliario
Esta cantidad, junto con lo que se obtenga de las dos pólizas de seguro que tiene la Iglesia de Boston, deberá servir para pagar las indemnizaciones. Cada una de las 540 víctimas de abusos sexuales con las que se ha pactado recibirá entre 80.000 y 300.000 dólares.
La decisión pone en el mercado 11,3 hectáreas de terreno en un codiciado barrio de la ciudad que carecía de espacio sin edificar. Uno de los posibles compradores sobre los que especulaba ayer la prensa local era la Universidad de Boston, situada frente a la antigua residencia del arzobispado, que ha visto frenada su expansión por falta de espacio. Sin embargo, un portavoz de la Universidad declaró ayer estar igual de sorprendido que el resto de la población, al haberse enterado de la venta por la prensa.

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