La Iglesia católica pierde fieles mientras crece su apuesta por los inmigrantes, incluso musulmanes

El número de personas que se consideran católicas ha descendido un 2% en nuestro país.

Hedonismo y materialismo, los dos términos más utilizados para justificar un vacío más que evidente de iglesias y parroquias de barrio. ¿Es así?  ¿Son las únicas razones? ¿Eso es todo?

Le Monde des Religions afirmaba ya en 2007 que Francia “ya no es un país católico” después de informar de los resultados de una encuesta en la que se apreciaba un descenso del 30 por ciento en el número de católicos en el país galo.

“En sus instituciones, pero también en la mentalidad, Francia ya no es un país católico”, escribía Frederic Lenoir, editor principal de  Le Monde des Religions (El Mundo de las Religiones).

El caso se extiende por Europa. En Duisburgo, informaba Dazibao-Ñ- en MinutoDigital.com,  donde se encuentra la mayor mezquita de Europa y habita una numerosa población turca, las iglesias están desapareciendo debido al escaso número de feligreses. Todo hace presagiar que en 30 años no habrá centros de culto cristianos.

¿Ha perdido la fe en nosotros la Jerarquía de la Iglesia?

En España, la Iglesia católica cuenta con menos fieles que hace un año. Así lo evidenciaba el último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), donde se mostraba que el número de personas que se consideran católicas ha descendido un 2% en nuestro país.

La Jerarquía de la Iglesia Católica ha tomado actitudes que los católicos, o por lo menos muchos de ellos, ven contrarias a sus propios feligreses españoles y europeos. Resulta especialmente sangrante que en España, con una crisis galopante que atenaza a más de cinco millones de personas y donde más de un millón y medio de hogares no cuentan con ningún tipo de ingreso económico, se realicen llamamientos públicos y constantes a la defensa de inmigrantes, incluso musulmanes. La Iglesia parece no entender que, al fin y al cabo, son invitados en nuestra casa (la mayor de la veces impuestos) y deberían regresar a sus países de origen si aquí no encontraran trabajo y sustento. La figura del Buen Samaritano no tiene sentido cuando el propio samaritano es quien precisa de toda ayuda y atención.

«Salgamos al encuentro, abramos las puertas»

Este es el lema con que se celebra la Jornada Mundial del Migrante en España, en estos tiempos de crisis, con tantas necesidades entre los propios españoles.

Son numerosos los casos de compatriotas que han sufrido en carne propia la discriminación positiva hacia los inmigrantes que abanderan organizaciones como Cáritas y otras ONGs cercanas a la Iglesia. Esas políticas de discriminación positiva están calando en una ciudadanía que comienza a ver la Iglesia como algo lejano a sus problemas.  No cabe duda de que la Iglesia está perdiendo la batalla por el católico

No estaría de más que la Jerarquía  aplicara a su forma de actuar el dicho popular que tantos españoles han repetido durante siglos: Cada uno en su casa, y Dios en la de todos

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