La Iglesia católica ante el nuevo Frente Popular (o com o reaccionan si ven perder sus privilegios)

La vieja guardia ultra católica reacciona ante la posibilidad de eliminar los privilegios de la iglesia en este país, así lo exponen en La Gaceta. Y lo hacen tratando de meter el miedo en el cuerpo como arma letal para seguir manteniendo los privilegios en base a la «bondad» de la iglesia. Es hora de que cada cosa vuelva a su sitio y el Estado asuma la protección de los derechos sociales conquistados sin volver al pasado de beneficiencia y caridad de la iglesia (pagada en gran arte con dinero público), y a iglesia asumir que es una asociación más, sin privilegios, y autofinanciada, como proponen los propios Acuerdos con la Santa Sede.


La imposición del pago del IBI, la eliminación de la asignatura de Religión o la supresión de la financiación a la educación católica son algunas de las consecuencias que tendría que afrontar la institución ante el auge de la izquierda.

El resultado de las últimas elecciones autonómicas augura la creación de un frente popular en España. La formación de este nuevo ‘frentepopulismo’ preocupa a la Iglesia católica a causa de la radicalización del mensaje durante la campaña electoral. Y es que los líderes de formaciones de extrema izquierda han arremetido en numerosas ocasiones contra «los privilegios de la Iglesia católica» durante la campaña y han resucitado viejos rencores.  No hay que olvidar que la «número 5» de Ahora Madrid, Rita Maestre, asaltó desnuda la capilla de una facultad gritando «Arderéis como en el 36». No sería sorprendente que un Gobierno de coalición de la izquierda pretendiera perjudicar a la Iglesia, llevando a cabo medidas en su contra.

Una de las viejas reivindicaciones del izquierdismo es que la Iglesia católica pague el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) del que está exenta al igual que otras asociaciones declaradas de utilidad pública, fundaciones (también políticas) u ONGs. Este es uno de los mal denominados «privilegios de la Iglesia» que la institución comparte con otras muchas asociaciones. Sin embargo, es de esperar que el populismo izquierdista pase por alto que hay otras entidades sin ánimo de lucro que no pagan el IBI y únicamente exija este impuesto a la Iglesia católica.

Para obligar a la Iglesia a pagar el IBI, tendrían que modificarse los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede y la actual Ley de Mecenazgo, en la que se recoge que que las asociaciones sin ánimo de lucro y que contribuyen al desarrollo social están exentas de este impuesto. Desde la Iglesia se ha defendido que estas exenciones fiscales son importantes para ayudar a todas las organizaciones que trabajan por el bien común y no se entiende que se quiera modificar una ley únicamente para excluir a la institución católica de este beneficio fiscal.

Si la Iglesia católica se viera obligada a pagar este impuesto sobre bienes inmuebles, el 90% de las parroquias españolas no podrían hacer frente a su pago, según asegura el diario ABC. También se obligaría a pagar el IBI por comedores sociales y otras instalaciones en las que se realiza una importante labor social y más en época de crisis. No hay que olvidar que Cáritas, perteneciente a la Iglesia católica, es una de las organizaciones que más ha ayudado a aliviar las consecuencias de la crisis en nuestro país.

Otra medida financiera que teme la Iglesia de un Gobierno de coalición de partidos de izquierdas es que se suprima la opción de los ciudadanos a adjudicar el 0,7% de su cuota del IRPF a la labor de la Iglesia Católica. Una medida que Pedro Sánchez, líder del PSOE, ha apoyado en numerosas ocasiones públicamente con el mensaje: «La Iglesia debe autofinanciarse». Igualmente, el izquierdismo pretende emprender una cruzada para investigar «hasta el fondo» el patrimonio de la Iglesia católica.

«Ni un euro a los colegios que recen»

Sacar a Dios de las aulas es otro de los objetivos del laicismo que defiende la izquierda radical. Suprimir la clase de Religión y conseguir que la escuela pública sea totalmente laica, es el ideal del laicismo que han apoyado públicamente partidos como Podemos. De hecho, recientemente la formación morada ha apoyado la campaña «No me apuntes a la clase de Religión» que promueve la organización laicista Europa Laica. Si se eliminara la Religión del currículo escolar, los más de 3.000 profesores que imparten esta asignatura en centros públicos pasarían a engrosar las filas del paro, sin contar con la pérdida moral y cultural que esta medida supondría para las nuevas generaciones.

Los colegios concertados con ideario católico también se verían afectados por la creación de un frente popular. En su campaña electoral, partidos de extrema izquierda como Podemos y aparentemente no tan extremos como Ciudadanos, aseguraron que retirarían la financiación pública a los centros con ideario. En el caso de «formación naranja», a los que tuviesen educación diferenciada. «Ni un euro a los colegios que recen», fue la declaración de principios del líder de Podemos, Pablo Iglesias, en uno de sus mítines.

El ataque a la educación católica no sólo afectaría a la Iglesia, sino también a la libertad de los padres a decidir dónde y cómo quieren que se eduquen sus hijos. Sólo en Madrid, las cifras hablan por sí solas del peso de la enseñanza católica: 338 centros, 15.000 profesores y 210.000 alumnos. Con todo esto arremetería la izquierda que viene.

Y por supuesto, ni un sólo símbolo religioso en los lugares públicos. El nuevo frente popular, enarbolando los principios del laicismo, no permitiría que las creencias religiosas salieran del ámbito estrictamente privado. Ya durante las elecciones, hubo problemas en varios colegios electorales cuando apoderados de Podemos obligaron a retirar cruces y cuadros de la Virgen de centros religiosos bajo la amenaza de invalidar las elecciones.

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