La Iglesia católica alemana, sometida a presión por los abusos sexuales infligidos a miles de menores, busca respuestas a la profunda crisis en la que está sumida, seis meses después de pedir disculpas públicas por esas agresiones.

La conferencia episcopal de cuatro días que termina este jueves en Lingen (Baja Sajonia, noroeste) se produce algunas semanas después de una cumbre sin precedentes en el Vaticano sobre pederastia, para tratar sobre las agresiones sexuales impunemente cometidas por religiosos durante décadas en todo el mundo.

Sesenta y seis prelados alemanes plantearán proposiciones para acabar con esta plaga, indemnizar a las víctimas y castigar a los culpables.

El obispo encargado de estos temas, Stephan Ackermann, dijo el miércoles que la Iglesia había solicitado varios estudios y trabajaba para ello en cooperación con las fiscalías.

«Queremos saber en qué situación estamos», aseguró. En otros países, se están multiplicando las condenas de altos dignatarios católicos, como en Australia, con la condena por abusos sexuales del exnúmero 3 del Vaticano, el cardenal George Pell, o la del cardenal francés Philippe Barbarin, culpable de haber protegido a un sacerdote depredador sexual.

Celibato y homosexualidad

Además de temas prácticos, el jefe de la Iglesia alemana, el cardenal Reinhard Marx, anunció un debate sobre dogmas, tradiciones y reglas de una fe en crisis. Varios temas serán tratados: celibato de los sacerdotes, insuficiente lugar para las mujeres, moral cristiana y sexualidad, homosexualidad.

En efecto, la Iglesia católica, primera confesión de Alemania con 23 millones de adeptos, está mas que nunca bajo presión de las víctimas y de los fieles horrorizados por la magnitud de los abusos.

La principal asociación de ayuda a las víctimas lamenta no haber sido invitada a la conferencia episcopal.

«Nos hubiera gustado presentar nuestras reivindicaciones a los obispos directamente y en persona, pero no hemos sido invitados», dice en un comunicado Matthias Katsch, que dirige la organización Eckiger Tisch.

A su vez, las asociaciones de fieles se movilizan. Convocadas por la Comunidad de mujeres católicas de Alemania, 300 personas se manifestaron al inicio de la conferencia episcopal, exigiendo que «no se den cargos a los criminales», y para reclamar «acciones penales», según el portal de información religiosa katholisch.de.

Una petición de 30.000 firmas fue también remitida a los obispos para reclamar una modernización de la Iglesia.

Depuración

«Ya es hora de llevar a cabo reformas de magnitud. Hay que responder a esta crisis de credibilidad», declaró el martes el presidente del Comité central de los católicos alemanes, Thomas Sternberg, a la cadena pública ZDF.

El cardenal Marx dice estar al corriente de la situación, y admite que la Iglesia vive un «hito histórico» y que es necesaria una «depuración».

«Solo podrá recuperar la confianza una Iglesia cuyo corazón sea puro (….), sin duplicidad moral, y que acepte escuchar la verdad» subrayó esta semana el obispo Franz-Josef Bode.

La Iglesia católica alemana ya se disculpó en septiembre por las décadas de abusos, tras la publicación de un informe que ella misma pidió.

Según universitarios independientes al menos hubo 3.677 víctimas, en su mayoría chicos de menos de 13 años, objeto de abusos sexuales por 1.670 miembros del clero, entre 1946 y 2014.

Los autores del informe destacaron que esas conclusiones eran incompletas al no poder acceder directamente a los archivos de 27 diócesis alemanas. Los investigadores solo pudieron examinar 38.000 dosieres y manuscritos seleccionados por la Iglesia, y también constataron la destrucción de numerosos documentos.