La Iglesia carga contra la genética curativa

Martínez Camino dice que se «elimina a los enfermos para dejar vivir a los sanos»

Los obispos volvieron ayer a sorprender en su negativa a aceptar los avances científicos a favor de la vida. En esta ocasión, fue a cuenta de la selección genética de embriones con fines terapéuticos. Así, el portavoz episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, calificó esta práctica de "técnica eugenésica" que no sirve para curar, sino para "eliminar a los enfermos para dejar vivir a los sanos".

"No se puede hacer el bien a costa de hacer el mal radical y la Iglesia no puede estar de acuerdo con esas técnicas", insistió Camino, quien aludió a "intereses económicos o principios de un supuesto fácil progreso" la aprobación de dichas prácticas. "Esas técnicas eliminan a los enfermos y dejan vivir a los sanos. Son técnicas eugenésicas, no curativas: seleccionan a unos para la muerte y a otros, para la vida", insistió.

Camino: «se trata de eliminar a los enfermos para dejar vivir a los sanos»

Realidad y propaganda

Según Martínez Camino, "esta es la pura realidad y lo demás, propaganda". Al tiempo, el portavoz recordó que la Iglesia "está a favor de que se investigue para curar enfermedades. Y lo hacen sus propias instituciones. La Iglesia está junto a los que sufren y a los enfermos desde siempre".

Martínez Camino se felicitó por los resultados de la "campaña del lince", que ha supuesto "un coste muy bajo y ha logrado introducir en el debate actual la perspectiva de los no nacidos". El portavoz señaló que "es la mejor inversión en muchos años", recalcó. La citada campaña, que trató de censurar la reforma de la ley del aborto, criticaba al Gobierno por proteger más, en opinión de los obispos, a los linces ibéricos que a los fetos.

La campaña del lince es «la mejor inversión en muchos años»

La respuesta del Gobierno vino de parte de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, quien tras el Consejo de Ministros se negó a enfrentarse con la Iglesia, aunque sí precisó que "los avances científicos está ayudando mucho a que la gente salve vidas y se cure".

"Respetamos la posición de cada uno", añadió De la Vega, refiriéndose al Ejecutivo, aunque añadió que estos avances "son muy buenos para la sociedad, siempre y cuando se produzcan con todas las garantías". En este caso, dejó claro, se dan.

Tras la crítica, los obispos se mostraron conciliadores respecto al gran asunto que marcará las relaciones Iglesia-Estado en los próximos meses: la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. Una normativa que, en opinión de Camino, "afectará muy indirectamente, por no decir que no afecta, a la Iglesia católica, puesto que la libertad religiosa de los católicos está regulada a través de los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, y estos no se van a tocar".

Para los obispos los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 «no se van a tocar»

Y es que los obispos no terminan de ver problemas ante una normativa que no está pensada para ir en contra de la Iglesia católica, sino para extender derechos a otras confesiones, y regular cuestiones relativas a la separación efectiva entre un Estado laico y las distintas opciones religiosas. El propio Camino aseguró que "la Reforma tiene que estar de acuerdo con la legislación vigente, y los Acuerdos Iglesia-Estado lo son". De esta premisa, Camino dedujo que "la Ley Orgánica de Libertad Religiosa no estará en contra de los Acuerdos".

Encuentros informales

Por si acaso, los obispos han constituido un grupo de expertos, coordinados por el responsable del Servicio Jurídico del Episcopado, Silverio Nieto, quien ya ha mantenido algún contacto informal con el Director General de Relaciones con las Confesiones, José María Contreras, según apuntaron a este diario fuentes eclesiales.

Con actitud de tender la mano, Camino insistió en que "la Iglesia católica no tiene nada en contra de la laicidad del Estado, más bien al contrario, ha contribuido a que el Estado se configure de modo autónomo al orden religioso". "La Iglesia no es el Estado, y el Estado no debe ser la Iglesia", aclaró el portavoz, quien recordó que los obispos "fomentamos la sana laicidad y la mutua independencia de ambas instituciones en orden al bien común".

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