La Iglesia arranca a Castro algunas concesiones sobre presos políticos

El Gobierno cubano comenzará a trasladarlos a sus provincias de origen y atenderá en hospitales a los más enfermos · Son las primeras consecuencias de la reunión del dictador con la jerarquía católica

El Gobierno cubano comenzará a trasladar hoy a presos políticos a cárceles en sus provincias de origen y atenderá en hospitales a los más enfermos, informó a la AFP el opositor Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace tres meses. Fariñas dijo que el obispo auxiliar de La Habana, Juan de Dios Hernández, lo visitó en la tarde del sábado. En esa reunión le informó que el secretario del Consejo de Estado (Ejecutivo), Homero Acosta, llamó al cardenal Jaime Ortega para anunciarle la decisión.

Una fuente de la Iglesia, que prefirió no ser identificada, confirmó a la AFP la información del disidente, quien estimó entre 15 y 18 los presos que deberán ser trasladados.

Acosta llamó a Ortega para decirle que a partir del lunes comenzarían a ser trasladados hacia sus provincias los presos políticos que estuvieran fuera de ellas, para acercarlos a sus familias; y que los que estén enfermos van a ser ingresados.

Éste sería el primer resultado de la reunión que sostuvo el jueves el gobernante Raúl Castro con Ortega y el líder de la Conferencia Episcopal, Dionisio García, la primera desde que relevó en el poder a su hermano Fidel hace cuatro años.

El papel de interlocutor que el Gobierno cubano reconoció a la Iglesia Católica, por primera vez en medio siglo, despertó una cautelosa esperanza de liberación de presos políticos y abrió una nueva etapa en su relación, que deberá superar desconfianzas mutuas.

En un hecho inusual, el diario oficial Granma publicó el viernes declaraciones del cardenal Jaime Ortega, que proclamó el jueves un "nuevo periodo" en la relación entre Iglesia y Gobierno tras el "muy positivo" encuentro que tuvo el miércoles con el presidente Raúl Castro, con quien abordó el tema de los prisioneros, 200 según la disidencia. La reunión de cuatro horas se produce en momentos de crispación por la crítica internacional a la situación de los derechos humanos en Cuba.

"El encuentro tiene el valor primero de apoyar esta gestión mediadora, pero al mismo tiempo de reconocimiento del papel de la Iglesia (…) como interlocutora, de superar los viejos agravios (…) para caminar por estas nuevas pistas", dijo Ortega.

La disidencia, sobre todo las Damas de Blanco, esposas de 75 opositores condenados en 2003 -53 aún en prisión-, expresó su respaldo a la Iglesia, aunque Elizardo Sánchez, presidente de una ilegal Comisión de Derechos Humanos, y Martha Beatriz Roque se mostraron escépticos.

"Somos mujeres llenas de esperanza. Con la Iglesia en su papel de intermediaria, de puente, quizás algunos salgan en libertad, aunque no sean todos, pero sí los enfermos. El Gobierno está aprendiendo a escuchar, sería un avance", dijo Berta Soler, una de las Damas de Blanco.

El primer resultado del nuevo rol de la Iglesia fue hace tres semanas cuando logró que el Gobierno permitiera a las Damas de Blanco reanudar sus marchas para reclamar la libertad de los presos, sin ser hostigadas por los castristas.

"La Iglesia tiene nuestra confianza. Por primera vez el Gobierno parece actuar de manera responsable. Tenemos esperanza en la negociación y si hay liberaciones podríamos esperar que siga su gestión en otros asuntos de política interna", opinó el disidente Óscar Espinosa, excarcelado en 2004 por estar enfermo.

Jaime Ortega dejó ver que el papel de la Iglesia irá más allá de la mediación, al recalcar que lo "novedoso del encuentro con Raúl Castro es que se habló sobre Cuba, sobre este momento y su futuro".

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