La Iglesia alerta del «laicismo integrista» que «pretende prohibir la religión»

Cuando todavía no se ha apagado la polémica suscitada por los intentos del Gobierno socialista de reducir lo religioso al ámbito de lo privado, que se plasmó en la redacción de un manifiesto «por el laicismo» con motivo del Día de la Constitución y en sucesivos escándalos en diversos colegios estas Navidades, varios obispos han vuelto a denunciar la «ignorancia religiosa» del Ejecutivo socialista y la existencia de «un laicismo intolerante e integrista que pretende prohibir las manifestaciones públicas de la religión».

Esta última expresión pertenece a la pastoral del arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco. En la misma, el prelado defendió el «respeto a la libertad religiosa de los creyentes» como uno de los «bienes básicos del ser humano».

«Escarnio cultural sistemático»

A la vez, lamentó cómo «países democráticos que parecían haber consolidado el respeto a la libertad de las personas están alimentando un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas». En opinión del prelado, «existe un laicismo intolerante e integrista que pretende prohibir las manifestaciones públicas de la religión», a la vez que advirtió acerca de «la grave falta de paz que hay en el mundo cuando los cristianos o los seguidores de otras religiones encuentran dificultades para profesar pública y libremente sus convicciones religiosas».

Sobre esta misma tesis abundó el obispo de Jerez, Juan del Río, quien afirmó que para algunos poderes, «y España no es una excepción», la democracia únicamente «será adulta cuando el catolicismo pierda su implantación sociológica, porque así lo exige su «ingeniería social» por encima de la realidad ciudadana». Para el prelado, detrás de estas iniciativas se esconden «enmascarados nacional-laicismos totalitarios y nihilistas».

Al tiempo, Del Río denunció ciertos «estudios sociológicos, espléndidamente subvencionados y fuertemente manipulados» cuyo objetivo es «poner en evidencia lo mal que les va a los católicos en la modernidad».

Por su parte, el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, mostró su pesimismo ante el hecho de que pese a que «más de un 80% de los españoles son bautizados, no más de un 40% se declaran cristianos». Para Sebastián, resulta especialmente alarmante cómo «por primera vez en España, desde hace muchos siglos, la mayoría de los jóvenes se declaran no creyentes» lo que, en su opinión, obliga a la Iglesia «a pensar seriamente en el papel de la familia en la transmisión de la fe»

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