La humillación de ser travesti en Marruecos y que la policía lo difunda

Chafiq, en una imagen extraída de un vídeo de su detención, el 1 de enero en Marrakech.

Chafiq es un marroquí de 33 años que desde hace dos semanas solo se atreve a desplazarse a escondidas por las calles de Marrakech, la ciudad donde trabaja. Vive como un apestado desde que sufrió un accidente a las 2:30 en Nochevieja, cuando venía de una fiesta. Lucía un vestido azul de mujer, con la espalda descubierta. La policía lo sacó del coche, un grupo de hombres se reunió alrededor de él para insultarle. A Chafiq se le ve esposado, con las manos a la espalda, descalzo, mientras varios medios digitales filmaban la escena y varios transeúntes lo insultaban. Los vídeos circulan por las redes sociales. “Los ha visto todo el mundo”, se lamenta Chafiq en conversación telefónica desde Marrakech. “Pero lo peor de todo es que varios agentes tomaron fotos de mi documento de identidad y lo difundieron en las redes”.

Chafiq venía de celebrar la llegada del nuevo año en un hotel de Marrakech. Desde que era pequeño le gustaba disfrazarse de mujer y esa noche también lo hizo. Ni sus padres ni su hermano sabían nada hasta ahora de su inclinación sexual, comenta. Tampoco los compañeros de la clínica donde trabaja como administrativo. Como tanta gente en Marruecos, donde la homosexualidad se castiga con penas de hasta tres años de prisión, Chafiq llevaba una doble vida. Consiguió mantenerla en secreto también durante los once años en que sirvió en las Fuerzas Armadas. Hasta esta Nochevieja.

“Fue un simple accidente de circulación con un motorista”, relata Chafiq. “En principio, yo continué circulando con el coche, pero había un embotellamiento y decidí regresar al lugar del accidente. Me sorprendí porque vi a mucha gente que rodeaba mi coche. Tenía miedo de salir. Yo quería, ante todo, proteger mi vida”.

Chafiq no abrió la puerta y la policía rompió la ventana delantera y lo sacó por ella. “Todo el mundo filmaba y me insultaban. Era humillante. Después me llevaron a una comisaría y allí fue la catástrofe. Fotografiaron mi carné de identidad y lo difundieron en diferentes redes, como si yo fuera un criminal. Después me dejaron partir. Y al día siguiente, por la mañana, recibí mensajes de mis colegas de trabajo que habían visto el vídeo y mi carné de identidad”.

La dirección general de la policía marroquí, en un hecho sin precedentes, ha anunciado sanciones para cuatro agentes de la prefectura de policía de Marrakech involucrados en la difusión de los datos. Pero el daño ya está hecho. “Lo peor de todo es el daño que se le ha hecho a mi familia. Estoy sufriendo mucho por ellos, quiero dejarlos al margen de todo esto que me está pasando. Cuando vio el vídeo mi madre perdió el conocimiento. Todo el mundo sabe ya donde vivo y me reconoce por la calle. Tengo miedo y me gustaría que algún país de Europa me acoja. Mi sueño es vivir en un país donde se respeten los derechos humanos. La activista Betty Lachgar me está ayudando a conseguirlo”.

Betty Lachgar, portavoz del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (Mali) explica: “En Marruecos una persona que sea travesti o trans, depende como él se considere, homosexual o no… debe esconderse siempre. Pero lo peor que te puede suceder es la humillación que sufren muchas personas LGTB (Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales) cuando se revela en las redes su identidad. En un país como Marruecos es horrible. Es un país conservador y homófobo, de sociedad patriarcal. Chafiq no había pensado jamás en dejar Marruecos. Vivía relativamente bien, pero ahora toda su vida está arruinada: con su familia, en el trabajo, en las relaciones sociales…”

Lachgar señala que el artículo del código penal 489 que castiga “los actos licenciosos y contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros, se aplica también a personas que las autoridades consideran homosexuales en razón de su vestimenta”.

Chafiq nunca ha salido fuera de Marruecos. Pero ahora no sueña con otra cosa que emprender su vida en Europa.

TRES AÑOS DE CÁRCEL PARA LOS HOMOSEXUALES

Los colectivos de derechos humanos en Marruecos no se cansan de pedir la derogación del artículo 489 del Código Penal que castiga con penas de hasta tres años las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Pero a veces las autoridades no se conforman con la dureza de la ley y filtran a los medios los datos personales de los detenidos.

En junio de 2015, por ejemplo, fueron detenidos por “exhibición impúdica” dos homosexuales que se besaron el la Torre Hassan, monumento en cuya explanada descansan los restos de Hassan II y Mohamed V, padre y abuelo, respectivamente, del actual monarca, Mohamed VI. El escarnio contra los dos detenidos consistió en revelar sus identidades y la dirección de sus domicilios, donde residían con sus padres. Decenas de personas acudieron ante sus casas para proferir gritos en contra de ellos.

Al año siguiente, en marzo de 2016, cinco hombres entraron en la casa de un homosexual que yacía en la cama con su pareja en la ciudad de Beni Melal, un municipio de 163.000 habitantes, a cuatro horas en coche desde Rabat. Después de golpearles los sacaron desnudos a la calle. Dos semanas después difundían las imágenes de la humillación pública por Internet. En un primer juicio, una de las víctimas fue sentenciada a cuatro meses de cárcel mientras a los agresores se les confiaba la libertad condicional. En una segunda vista, los jueces determinaron que las víctimas fueran condenadas con 3 y 4 meses de prisión condicional, con lo cual no irán a la cárcel, mientras que adjudicaron medio año de cárcel para dos de los agresores. Tras la sentencia decenas de vecinos se manifestaron en Beni Melal en defensa de los detenidos homófobos.

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