La homilía de Dom Casto, la ‘contravisita’ del Papa

Pasadas las 16.30 horas de la tarde de este sábado, a la misma hora que Benedicto XVI iniciaba el acto litúrgico en la Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, 'Dom Casto, Bispo do Reino da Galiza' comenzaba su homilía satírica en Teo, el municipo limítrofe en el que durante toda la jornada se concentraron los actos de contraprogramación a la visita del Papa. Más de medio millar de personas asistieron a este sermón satírico que tenía como fin manifestar el malestar de los asistentes con el viaje papal.

La homilía se celebró en el Campo de San Domingos de Teo y vino precedido de una serie de actuaciones musicales y cómicas en las que los organizadores hicieron público su "rechazo a la visita del Papa de una manera lúdica y eficaz", según explicaba uno de los portavoces de la organización, Suso Sanmartín.

Después de un peregrinaje entre Santiago y Teo en el que participaron más de un centenar de personas (el 'Camiño A-Teo'), de la sesión vermú en el Campo de San Domingos amenizada por 'Airinhos do Maycar', 'Pandereteiras Bouba' y 'Os Sete Magníficos + 1', de una comida a base de churrasco, criollos, pan, hostia de postre, chupito y café, de la magia del Mago Teto, y de una sobremesa amenizada por la 'Magnifique Bande dos Homens Sem Medo', llegó el momento estelar: la llegada de Dom Casto a bordo de su particular 'Papamóvil'.

El satírico obispo recorrió el Campo de San Domingos seguido por una comitiva de más de 500 personas, dio su bendición a un árbol y, posteriormente, se dirigió a los 'fieles' alernativos que se habían acercado a Teo para explicarles que llegaba enviado directamente por el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, "para reconduciros por el buen camino del amor y de la verdad" y lejos de la falta de fe que demostraron con su asistencia a la contraprogramación a la visita papal.

Con canciones irónicas y críticas con los escándalos de pederastia que rodean en los últimos tiempos a la Iglesia Católica y con personajes como el Cardenal Rouco Varela, Alberto Núñez Feijóo o José Luis Pérez Touriño (fusión de Zapatero y del ex presidente de la Xunta), el obispo predicó su sermón ante unos fieles atentos y participativos y terminó su sermón con la confesión de un 'pecador' al que acabó flagelando con ayuda de su monaguillo Iscariote y luego perdonando por sus pecados.

Pepe Penaval, actor que dio vida al obispo gay Dom Casto, explicaba antes del acto que con su homilía pretendía "hacer una burla de toda esta gente que se ríe de nosotros gastando millones de euros en la visita del Papa en una época de crisis mundial y de un Benedicto XVI que se presta a malgastar todo este dinero con la hipocresía de decir que quiere acabar con el hambre el mundo. Es una tomadura de pelo, y eso es lo que yo les hago también a ellos".

Asistentes de todas las edades

Desde niños de tan sólo meses a adultos bien alcanzados los 60 años. Los asistentes al 'Camiño A-Teo' (nombre elegido porque hace un juego de palabras con la localidad de Teo y el ateísmo frente al cristianismo y usado por los organizadores en dos normativas lingüísticas distintas, gallega y lusista) fueron de lo más variado, pero casi todos tuvieron algo en común: tuvieron que ser cacheados por los Benedict's Boys interpretados por dos integrantes de la ONGD Payasos en Rebeldía, en preproducción del "estado de sitio policial" en el que viven los compostelanos desde hace días a raíz de la visita papal.

Muchos de los asistentes tenían otra característica en común: acudieron disfrazados. Para apoyar su crítica y sátira a los actos que se estaban celebrando simultáneamente en Santiago, los participantes se vistieron de curas, obispos, frailes, monjes, catequistas, monjas e incluso demonios con trajes en los que la imaginación y el ingenio suplieron al dinero que no se gastaron en su adquisición.

Precisamente, la contención del gasto fue uno de los puntos clave de la filosofía de este evento festivo que, según los organizadores, contó con un presupuesto "tres o cuatro mil veces inferior" al de la visita del Papa, los 1.000 euros que costará la megafonía de un "concierto maléfico" en el que varios grupos tocaron gratis.

Varias organizaciones convocantes

La idea de hacer el 'Camiño A-Teo' surgió de la plataforma 'Eu non te espero' que desde hace días organiza actos de protesta por la visita del Papa y "el gasto desproporcionado de dinero público que genera", pero contó con el respaldo y participación de 'Radio Calimera', 'A Gentalha do Pichel', la asociación Lúa Chea de Calo (Teo) y varios establecimientos hosteleros y comeciales de Santiago y los municipios de los alrededores, así como con la participación desinteresada de grupos como 'Medomedá', 'Novedades Carminha', 'Ataque Escampe', 'Todo Tallada' o 'O'Leo i Arremecághona', que dieron un concierto ateo hasta bien entrada la noche.

A las 19.30 una tirada de fuegos de artificio despidió a Benedicto XVI, a la misma hora a la que partía hacia Barcelona, pero la fiesta prometía durar hasta varias horas después a la vista de lo animado que estaba el público de este festival concebido "con ideas satíricas, irónicas y por momentos sacrílegas", según explicaba Suso Sanmartín.

Muchos asistentes, distintos motivos

Algunos de los asistentes aseguraban que habían acudido a Teo animados por un evento que "nos permite salir de Santiago en un día como hoy y protestar por una visita que nos parece que no debía haberse organizado así" y otros señalaban que "no estoy en contra de la visita del Papa, pero sí de cómo se ha hecho".

Mientras, los más radicales reconocían que querían protestar abiertamente contra un viaje "de un Papa en el que no creo, en el que no confío y que creo que hace mucho daño a la Iglesia Católica, a muchos creyentes y al mundo en general defendiendo, por ejemplo, que no se pueda utilizar preservativo para prevenir el VIH en Áfríca".

"Hicimos el camino en sentido contrario y organizamos este acto lúdico satírico porque yo, personalmente, quiero mostrar que me parece inconcebible esta vista, que es una tomadura de pelo y que tengo una falta de aprecio total por ella y por la forma en la que el Gobierno de Galicia y las Fuerzas del Orden Público se plegaron a la misma. El nombre que le pusimos no oculta nada y es humorístico", concluía Suso Sanmartín.

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