La gacetilla de Rouco usa a un enfermo de sida para cargar contra el condón

“El preservativo: un engaño”. Con este titular Alfa y Omega, la gacetilla del arzobispado de Madrid dirigido por Antonio María Rouco Varela –también presidente de la Conferencia Episcopal Española- ha publicado una entrevista a Dominique Morin, un enfermo de sida que agradece al Papa el romper el tabú sobre el condón con sus declaraciones posicionándose en contra de este método. Y es que, según Morin, el uso de este anticonceptivo, en la práctica la forma más eficaz de combatir el sida, responde solo a la lógica del miedo. Este converso relata cómo se infectó en su etapa de “droga, sexo y violencia política” hasta que en 1986 vio la luz aunque, a pesar de ello, en 1993 se le diagnosticó la enfermedad. Desde entonces, Morin pregona, como el Papa, castidad y abstinencia.

Alfa y Omega, el altavoz de Rouco, ha dedicado su última edición a defender exacerbadamente al Papa Benedicto XVI ante la inminente –aunque ya desactivada- amenaza de reprobación en el Congreso español, un asunto al que dedican sendas páginas.

Rouco contra el condón
En su empeño de librar al pontífice de culpa, el rotativo no ha dudado en descalificar uno de los métodos más efectivos de prevención del sida, el preservativo aunque para ello se ha sacado de la manga a un enfermo que reniega de él. El semanario reproduce una entrevista de Dominique Morin publicada en la revista francesa Familla chretienne en la que éste asegura que la prevención del sida por el preservativo es una falacia.

Un engaño y una estafa
“Decir que un joven está obligado a tener relaciones sexuales para descubrirse y aprender a amar corresponde a la lógica freudiana, que es falsa. Existe otra vía distinta a la pornografía, a la masturbación, a las relaciones inestables… Olvidar decirles esta verdad equivale a mentirles. Los que dicen a los jóvenes que utilicen un preservativo se lavan las manos y tranquilizan su conciencia a bajo precio. El joven se encuentra al límite de sus medios, con relaciones sin confianza. El preservativo es un engaño y una estafa”, asegura.

Abstinencia y castidad
Como es previsible, el entrevistado defiende los métodos de prevención propuestos por la Iglesia, es decir, abstinencia y castidad. “Yo no he tenido relaciones sexuales desde hace 29 años, y es para mí el único medio completamente seguro de no transmitir el virus”, indica. “La oración y los sacramentos me han dado las gracias necesarias para arrancar mis hábitos y combatir mi debilidad. He aprendido a dominarme. También he descubierto mis relaciones castas con las chicas”, agrega.

Los insaciables homosexuales
Defender la política de prevención para evitar los contagios, aunque pueda sonar descabellado, es respetable. Menos lo parece su opinión de los gays, a los que Morin retrata como voraces. “Algunos impulsos son a veces tan fuertes, particularmente entre los homosexuales, que la persona no siempre es capaz, a pesar de sus esfuerzos, de resistirse. En ese caso, por supuesto, el sacerdote invita a no propagar más la muerte”, asegura.

Reivindicación pontifical
En definitiva, para Morin “el Papa cumple con su papel de padre, de pedagogo, cuando recuerda que el hombre está destinado a amar en la verdad, y no en la mentira, en el miedo y el riesgo de morir. Nos muestra un camino exigente, en el miedo y el riesgo de morir. El sida se propaga por la promiscuidad. El único medio de contenerlo es volver a la raíz del amor”, sentencia con demagogia clerical. Según cree, lo “escandaloso” no son las declaraciones del pontífice, sino “esos coros de vírgenes alarmadas”.

Agradecimiento
“¿Qué ha dicho Benedicto XVI? El hombre no se puede resignar a tener comportamientos sexuales con riesgo (vagabundeo sexual u homosexual), ni la sociedad fundar una prevención del sida sobre el fracaso. (…) La solución del sida está en los medios de propagación. El único medio de pararlo es evitar comportamientos de riesgo. (…) Así que le doy las gracias al Papa por haber roto el tabú”, zanja.

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