La FIDA contesta la sentencia del juez Calatayud que impone «labores sacerdotales»

Sin embargo, en el caso presente, la obligación impuesta reduce la medida a una especie de «penitencia», y la falta legal queda equiparada con el concepto de «pecado».

Sr. D. Emilio Calatayud, Juzgado de Menores nº 1 de Granada.

 Calle Marqués de la Ensenada, 1.

18004 GRANADA

 Estimado Sr.:

 Enterado por la prensa del fallo emitido recientemente por Vd., por el que se condena a un menor a cumplir un servicio en beneficio de la comunidad consistente en cumplir “ochenta horas sacerdotales”, quiero expresarle mi completa disconformidad con el mismo, que, a mi parecer, atenta contra la necesaria independencia entre las decisiones del poder judicial y el ámbito de las creencias personales.

 Puede respetarse e incluso compartirse en cierta medida su método de imponer sentencias ejemplarizantes, que tiendan antes a la reinserción que al castigo. Sin embargo, en el caso presente, la obligación impuesta reduce la medida a una especie de “penitencia”, y la falta legal queda equiparada con el concepto de “pecado”. Ninguna de ambas consecuencias enriquece la concepción básicamente laica del Estado y de sus órganos judiciales. Por el contrario, se trata de soluciones confusas que atribuyen a la Iglesia católica un papel ejemplar en el ejercicio de la justicia, asimilándola de este modo a una especie de ONG.

 Le ruego, pues, que reflexione acerca de las normas básicas de separación entre las iglesias y el Estado, y espero que en el futuro la creatividad de sus sentencias no se vea afectada por la influencia de su esquema religioso particular.

 Atentamente,

 Francisco Miñarro,

Coordinador de la Federación Internacional de Ateos (FIdA).

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