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La escritora y activista libanesa Joumana Haddad: “Las mujeres árabes necesitamos el apoyo de Occidente para cambiar las cosas”

Llega puntual a nuestra cita en la Casa Árabe, de Madrid, una hora antes de que empiece la presentación del libro Una nueva agenda para el Mediterráneo, que recoge las propuestas de la Secretaría Internacional de Podemos para refundar la relación de la Unión Europea con sus vecinos del sur. Joumana Haddad fue una de las participantes en la serie de webinarios en el Parlamento Europeo cuyas conclusiones quedan reflejadas en la citada obra: combatir la desigualdad económica, impulsar la participación política de las mujeres, no mercadear con regímenes antidemocráticos…

A sus 51 años, esta escritora, periodista y poetisa nacida en el Líbano tiene una larga trayectoria de lucha a sus espaldas, a través de su obra literaria que sirve de vehículo para alzar la voz por y para las mujeres y también de su intenso activismo a nivel cultural y social. Esto la ha llevado a ocupar un puesto destacado en la lista de las 100 mujeres más influyentes del mundo árabe elaborada anualmente por la revista Arabian Business. Habla perfectamente castellano y su discurso es contundente: la revolución de los países árabes ha de ser femenina.

En relación a las propuestas de esta nueva agenda para el Mediterráneo, ha querido hablar alto de las mujeres árabes.

Sí, porque, desgraciadamente, la situación durante los últimos diez años no está mejorando como habíamos esperado. Claro que el feminismo está prosperando en los países árabes, pero con una lentitud que nos enfurece a las feministas. No se le presta la suficiente atención a la situación de la mujer. Sigue habiendo mucha discriminación, injusticia, abuso, acoso…

¿Qué espera de Europa en ese sentido?

Espero que apoyen y promuevan los derechos humanos y en particular los derechos de las mujeres en la parte sur del Mediterráneo. Me enfada la condescendencia con la que a veces Occidente mira a la parte sur del Mediterráneo y a los países árabes. ¡No necesitamos ayuda, sino que se promueva el empoderamiento de la mujer para poderlo hacer nosotras! Solo nosotras podemos llevar a cabo este cambio. No estamos esperando al salvador occidental para que nos saque de esta situación.

¿Cree que hay estereotipos en Occidente que impiden relacionar a la mujer árabe con el feminismo?

Bueno, en cada cliché hay una parte de verdad, pero es una verdad incompleta. Me parece injusto y ofensivo que esta es casi la única imagen que se tiene de la mujer árabe. Porque también hay mujeres guerreras, mujeres poderosas que están haciendo lo que pueden para cambiar esta situación tan trágica que viven en sus países.

Qué ayuda es la que reclama?

Necesitamos apoyo económico y, sobre todo, político. Se tienen que promover y apoyar las instituciones locales de mujeres que están trabajando sobre temas de mujeres. Lo que resulta frustrante es que muchas veces los intereses políticos y económicos son la prioridad de los gobiernos y esto demuestra una forma de hipocresía. En Europa se habla muchísimo de derechos humanos, pero no tienen ningún problema en tratar con países donde estos no son respetados sólo porque los intereses económicos son la prioridad. Quizá soy idealista, pero eso tendría que cambiar.

No cabe duda de que la inclusión de la mujer árabe en la política sería una revolución mucho más efectiva que la Primavera Árabe.

Sería muchísimo más efectiva, en efecto. No sólo mujeres en política, sino mujeres feministas en política. Cuantas más feministas árabes haya en política, más se puede cambiar la situación. No creo que un gobierno con un 90% de presencia masculina se interese por la situación de la mujer. Esta sería una de las soluciones que necesitamos.

¿Otra sería la creación de figuras específicas dentro de los gobiernos ,como un ministerio para la mujer?

Un ministerio de igualdad, porque hay muchos grupos vulnerables que son sometidos a las mimas formas de discriminación como el colectivo LGTBIQ, los refugiados… y podría ayudar a todos ellos.


En su país, Líbano, se creó uno de los asuntos de la mujer.

Sí, y se lo dieron a un hombre, lo que me parece una falta de respeto y una forma de ignorancia escandalosa.

El reto se antoja complicado, porque dentro de los propios países las mujeres no tienen apoyo.

Claro y es ahí donde entra Europa. Lo que necesitamos es que Occidente presione a los gobiernos, quizá pueden poner condiciones a esa ayuda económica que brindan a los países árabes para ayudarnos y eso sería muy efectivo. Todos necesitan ese apoyo económico, así que sería una forma inteligente de conseguir que se den pasos adelante de la mano de las mujeres que están dentro.

En el libro se habla también del derecho de los migrantes, donde las mujeres nuevamente se llevan la peor parte.

La situación de las mujeres migrantes es trágica, porque hay racismo no solo en Occidente, sino también en los propios países hacia algunos grupos de migrantes.


¿Qué tipo de políticas habría que llevar a cabo para garantizar los derechos humanos de las personas que migran?

Los países occidentales no están abiertos a los migrantes. En el Líbano, por ejemplo, donde hay una crisis económica terrible, tenemos dos millones de refugiados sirios. Si mi país puede hacerlo, ¿qué podemos decir de países que tienen riqueza y herramientas para ser más generosos? Me duele el corazón.

¿Esa negativa viene motivada sólo por una cuestión de racismo?

En realidad, es miedo, hay mucho miedo acerca de cómo el islam podría cambiar el paisaje de Europa y esa es una de las cosas que más utiliza la derecha extremista para introducir este miedo en la gente, para que se nieguen a acoger. El problema no son los migrantes, sino cómo están tratados en los países que los acogen. No hay una política de integración real, respetuosa e inteligente para que se sientan una parte del tejido nacional.

¿Qué falla?

La educación, y no solo de los migrantes y sus hijos, sino también de los occidentales para que no tengan miedo, para no ver las diferencias que no tienen importancia. Yo creo en el poder de la educación como vía para la integración.

¿Considera que el sistema de externalización de fronteras que lleva a cabo Occidente favorece ese miedo y ese racismo?

Tiene que existir el control de fronteras, pero no como está establecido. Entiendo el derecho de cada país a proteger su territorio, pero no se hace así. Mucha gente está muriendo en el Mediterráneo solo por intentar garantizar un futuro para sus hijos mejor. Me pregunto: ¿cómo un continente puede ser tan ávaro?

Son muchos los que ganan dinero a costa de la pobreza y el sufrimiento de los migrantes, de uno y otro lado.

En efecto, es una forma de trata de seres humanos. Si tuvieran un sistema justo de elección para poder llegar a vivir una vida más digna en Occidente, lo haría, pero esa forma no existe. También hay que llevar a cabo una política internacional más justa y más humana.

¿Hay migrantes de primera y de segunda?

Claro que sí. He escuchado cosas como que los ucranianos, rubios y de ojos azules, no son migrantes porque no son moros y de piel oscura. Pero, ¿cómo se puede decir esa barbaridad? Esta jerarquía de primera y segunda no tiene que ver con el humanismo, sino con la raza y la religión, y esto hace que el mundo vaya de mal en peor. No he visto ninguna indignación por lo que está sucediendo en Palestina desde hace décadas, que es una forma de erradicación de un pueblo diaria. ¿Cómo es posible que después de todo lo que ha hecho este criminal de guerra en Siria casi todos los gobiernos occidentales estén tratando con él? Son dobles raseros.

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