La escolta del Cristo vuelve

Los militares participarán con normalidad en los actos de la Semana Santa, como era tradicional hasta la llegada de Carme Chacón al Ministerio de Defensa

COMENTARIO: Año tras año hemos venido denunciando la presencia de autoridades, funcionarios, polícia y ejército en los desfiles procesionales de semana santa como un ataque a la aconfesionalidad del Estado y una vulneración de la libertad de conciencia y de la neutralidad del Estado. Esto permitió que hace un par de años el Ministerio de Defensa modificara el Reglamento de honores, pero si ya se conculcó durante el mandato socialista, ahora el PP ha considerado que es hora de eliminarlo y volver a reuperar sin tapujos la presencia militar en estos actos confesionales católicos. Aquí tenemos la prueba con la noticia del diario La Razón que saluda gozoso este incumplimiento del propio Reglamento.

El Observatorio de la Laicidad denuncia un año más la participación del Estado en actos religiosos


La implicación de los ejércitos y la Armada durante las procesiones de Semana Santa forma parte de la tradición española hace más de  un centenar de años. Ya hoy, en Málaga, los legionarios hacen guardia al Cristo crucificado hasta que el Jueves Santo se realice la procesión del Cristo de Mena. También conocido como Cristo de la Legión por la trascendente implicación de esta brigada militar. Sin embargo, en 2010 la entonces ministra de Defensa, Carme Chacón, aprobó un nuevo reglamento en el que se impedía a los militares rendir honores a la figura ni tocar el himno nacional, además de establecer una presión pública negativa sobre la participación militares en estos actos. Esta radical ruptura con el modus operandi habitual suscitó tal polémica que si durante la procesión del Corpus de Toledo no se le permitió a la Academia de Infantería tocar la marcha real, el entonces Ministerio de Defensa tuvo que retractarse y permitir que las bandas militares sí lo interpretaran en otras procesiones. Pero no pudo impedir que esta pretensión de separar la tradicional unión de ritos religiosos y militares provocara una disminución considerable del número de miembros de las Fuerzas Armadas.

Durante esta legislatura, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha cambiado esta restrictiva política para volver a la normalidad, o lo que es lo mismo, lo tradicional. Allí donde se tocaba el himno, que se toque. Allí donde procesionara la bandera, que lo haga.  Según una orden ministerial de 1994, esta participación debe ser voluntaria, dado el carácter religioso de los actos. Por este motivo las condiciones para que los militares puedan participar es que lo hagan libremente, que esto no afecte a su unidad de servicio y no suponga un coste económico al Ministerio de Defensa.

Según fuentes militares consultadas por LA RAZÓN y de la Armada, entre los tres ejércitos, participarán en las procesiones de la Semana Santa 900 marinos, entre 2.500 y 3.000 miembros del Ejército de Tierra y 400 del Ejército del Aire. Los gastos económicos –traslado, alojamiento y manutención– correrán a cargo de ellos mismos o de las cofradías a las que pertenezcan.

De esta forma, el «Presenten armas» y el himno de España volverán a ser escuchados durante las procesiones, terminando así con el descontento de muchas personas que se preparan para estos días desde el comienzo del año.

«De todos modos, todavía hay mucho que hacer», comentan desde las cofradías malagueñas. «Este año la infantería de la Marina no va a venir». Según informan, esto ha provocado un gran malestar general. «Los altos mandos deben motivar a sus militares para que vengan. No lo entendemos porque no supone un coste para ellos, y la gente los quiere aquí».

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