La entrevista con el Papa ¿es realmente una entrevista?

Tiene 89 años y es un mito vivo del periodismo italiano. Hablamos de Eugenio Scalfari, fundador del diario 'La Repubblica', el ateo al que el Papa Francisco envió recientemente una larga carta contestando a algunas de sus dudas trascendentales y con quien posteriormente mantuvo un encuentro privado de una hora y 20 minutos que se plasmó en forma de una entrevista con el Papa que dio la vuelta al mundo.

La polémica rodea ahora a esa entrevista, publicada en portada por 'La Repubblica' el pasado 1 de octubre y recogida por numerosos medios de todos los rincones del planeta. Hace unos días el Vaticano, en lo que se consideró como un clara descalificación, no sólo decidió retirarla de su página web (donde se pueden consultar los textos, discursos y documentos de varios Papas) sino que Federico Lombardi, el portavoz de la Santa Sede, lanzó dudas sobre la rigurosidad de las palabras atribuidas al Papa en esa entrevista: "Debe considerarse un texto fidedigno en sentido general, pero no palabra por palabra".

Sin grabadora ni cuaderno

El propio Scalfari, en una rueda de prensa que el pasado jueves ofreció en la sede de la asociación de corresponsales extranjeros en Roma, reconoció abiertamente que acudió a la entrevista con Francisco sin grabadora y sin un cuaderno en el que tomar apuntes del encuentro.

La entrevista con el Papa la escribió de memoria, como ha hecho siempre desde hace 64 años con toda la gente que ha entrevistado, y que incluye a personajes como François Mitterrand cuando era presidente de Francia. "Empecé en esto en 1949 y desde entonces nunca he tomado apuntos ni mucho menos he grabado cuando he hecho una entrevista. Yo lo que trato de hacer cuando entrevisto a alguien es entender quien es esa persona y luego escribir sus palabras con mis palabras".

Habituados al periodismo anglosajón -el de los hechos, la textualidad y el dato factual- Scalfari representa el viejo periodismo de corte más humanista e interpretativo. Hasta el punto de afirmar: "Yo no he escrito una entrevista con el Papa, sino el relato de un diálogo con el Papa, porque él también me hacía preguntas a mi. Algunas de las cosas que me dijo no las he escrito, y sin embargo si que le he hecho decir otras que no me ha dicho. Lo he hecho para que el lector entienda quién es la persona que he encontrado".

El problema es que en la entrevista (o diálogo, como prefiere llamarlo Scalfari) en ningún momento se revela al lector que se trata de una reconstrucción del encuentro. El texto publicado por 'La Repubblica' (y posteriormente editado en forma de libro) no sigue un estilo reportajeado, sino que mantiene la estructura clásica de las entrevistas en la que se suceden, claramente diferenciadas, las frases del entrevistado con aquellas del entrevistador.

Scalfari insiste en que envió su texto al secretario personal del Papa, monseñor Alfred Xuerebel, para que Francisco le diera su bendición antes de publicarlo. El Pontífice, efectivamente, dio luz verde a la publicación de la entrevista, pero no está claro si se tomó la molestia de leerla antes

"Después de nuestro encuentro, le pregunté al Papa si podía dar noticia del mismo y contar de lo que habíamos hablado. Me dijo que claro que sí. Yo le dije que le mandaría el texto para que lo viera antes, y el me dijo que no era necesario. Yo insistí y me dijo que de acuerdo, pero que se fiaba de mi", explicaba Scalfari, quien efectivamente mando la entrevista al secretario de Francisco antes de publicarla.

"Me llamo y me dijo que adelante, que el Papa había dado su visto bueno. Yo le pregunté si el Papa había leído el texto, y don Alfred me dijo que no sabía. Le pedí que se lo preguntara. Me llamó luego y me dijo de nuevo que el Papa daba su visto bueno. Yo insistí en saber si la había leído y don Alfred me respondió que aunque se lo había preguntado directamente el Papa éste se había limitado a decirle que daba su visto bueno, sin precisar si la había leído o no".

Ampollas en la Curia

El caso es que esa entrevista contiene algunos pasajes polémicos que han levantado ampollas en algunos sectores de la curia, sobre todo en los más conservadores. Como esa parte por ejemplo en el que, siempre según la reconstrucción de Scalfari, Francisco habla de la conciencia: "Cada uno de nosotros tiene su propia visión del Bien y del Mal y debe seguir el Bien y combatir el Mal tal y como lo concibe". Lo que viene a decir, por poner un ejemplo, que si uno considera que la homosexualidad está bien tendría que seguir el dictado de su conciencia… Adiós a la supuesta ley natural…

Scalfari, sin embargo, no da su brazo a torcer en ese particular y asegura que esa frase en concreto no es fruto de su creatividad periodística. "No, esa es una frase que el Papa me dijo", asegura. Y no sólo eso: "También me dijo que Dios no es católico. Me dijo que nosotros llegamos a Dios a través de Cristo, pero que otros lo hacen por otras vías. Dijo que el dios de los musulmanes es Dios, que el dios de los judíos es Dios".

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