La Diputación de Burgos tiene previsto invertir un millón de euros durante el 2015 en el monasterio de Oña

La empresa Trycsa ejecutará la intervención por 156.553 euros. El vicepresidente de la Diputación anuncia que el monumento recibirá 1 millón de euros a lo largo de este año

La empresa vallisoletana Trycsa comenzará, a primeros de la próxima semana, las obras de restauración de la cubierta de la capilla del Monasterio de San Salvador en las que la Diputación invertirá 156.553 euros. La sociedad pucelana resultó adjudicataria de las obras al presentar la oferta más ventajosa en el procedimiento negociado convocado por la institución provincial. El contratista realizó una baja del 24,75% en el presupuesto base de licitación y tiene un plazo de ejecución de 4 meses para completar la intervención. La empresa ya ha realizado trabajos anteriores en la villa condal como la rehabilitación de la antigua vaquería de los jesuitas, para su transformación en casa del parque, y la rehabilitación de la Casa Consistorial.
El vicepresidente de la Diputación Provincial, José María Martínez, anuncia que el monumento oniense recibirá una nueva inyección económica este año 2015 que ascenderá a 1 millón de euros. Con este importe, se pretende seguir restaurando la cubierta y, además, continuar con el arreglo de la sala de los monjes. Para esta segunda actuación se pretende repetir un programa dual de formación y empleo en la categoría de albañilería que daría ocupación a una decena de parados. La sala de los monjes, que presenta una superficie de 500 metros cuadrados, fue objeto de diversas mejoras el año pasado como demoliciones, revestimientos y solados. El objetivo es que se convierta en un recinto expositivo que albergará los textiles de la iglesia. La obra fue de gran interés para la recuperación y puesta en valor del monasterio porque afecta a uno de los pocos restos románicos que quedan de él y que hasta ahora estaba totalmente desfigurado y enmascarado por las obras que lo habilitaron en su día como cocinas.
El Monasterio de San Salvador ha entrado en una nueva etapa gracias al convenio de colaboración que suscribieron a primeros de 2014 la Diputación Provincial, como propietaria del conjunto, y la Fundación Milenario de San Salvador como promotora de la conservación del patrimonio de Oña. El acuerdo consistió en ceder el uso por 30 años de varios espacios para fines exclusivamente culturales asociados al propio cenobio. El documento contemplaba el arreglo de la sala de los monjes, parcialmente concluido, y la rehabilitación del refectorio donde se prevé crear un centro de interpretación del propio monasterio. El convenio cede las dependencias monacales  que configuraron en la época medieval el primer monasterio románico en torno al claustro adosado al sur de la iglesia y que tienen su apoyatura y acceso desde el mismo.
La Diputación, como propietaria del conjunto monumental, tiene la obligación legal de conservarlo y custodiarlo. El convenio de cesión sirve a este objetivo y también las obras de mantenimiento. La institución provincial sigue manteniendo en el horizonte la posibilidad de dotar al inmueble de algún uso vinculado a la hostelería, pero hasta que llegue ese momento, ve en la cesión para fines culturales una fórmula interesante. La cesión de uso a la Fundación Milenario no es la primera que realiza la Diputación dentro del conjunto del monasterio, ya que una parte de este recinto lo tiene la Junta para la Casa del Parque Montes Obarenes y también se ha  formalizado el arrendamiento de la piscifactoría y sus anejos.
La Diputación Provinciales titular del Monasterio de San Salvador de Oña, excepto de la iglesia. Se trata de un amplio conjunto arquitectónico fundado en el año 1011 por el conde de Castilla Sancho García, para su hija Tigridia, como monasterio dúplice. En 1931 quedó declarado Monumento Histórico-Artístico.  La Diputación adquirió la finca a la Compañía de Jesús en 1968 y durante décadas albergó un hospital psiquiátrico. Tras la desamortización en 1836, el Arzobispado se hizo dueño de la iglesia, sacristía, sala capitular y claustro bajo. Los Jesuitas compraron posteriormente la parte del monasterio que había quedado en manos de particulares, es decir, el resto de las dependencias -la parte más extensa-, así como las huertas adscritas al monasterio y perfectamente delimitadas por una cerca de piedra desde el siglo XVI.

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