La diócesis de León (México) afronta su crisis financiera ante la reducción de aportaciones

La Diócesis de León enfrenta una crisis económica por la disminución de aportaciones de los fieles católicos en las misas que han decrecido hasta un 50%, además de la apatía en la contribución del diezmo.

Monseñor Fidel Hernández Lara, ecónomo y administrador de la Diócesis de León, señaló que la colecta anual a través del diezmo es de apenas un peso por ciudadano católico.

Mientras que el vocero de la Diócesis, el padre Roberto Muñoz Sánchez, dijo que en algunas parroquias, como en la que dirige en la colonia Las Margaritas, las contribuciones (limosnas) en las misas han disminuido hasta 50%.

Francisco García León, presidente del Consejo de Administración de Cáritas, destacó que la crisis económica que viven la familias ha impactado y que cada vez hay más gente que acude a esta institución en busca de apoyos; informó que requieren por lo menos un millón de pesos para solventar los gastos mensuales.

Muchos de los gastos en parroquias y templos se solventan con lo que recaudan por ceremonias como bodas, XV años y bautizos; pero el número de eventos, sobre todo de bodas, también ha disminuido.

“La situación que se vive de la cultura reinante del materialismo, del relativismo, está golpeando al matrimonio. Pareciera que se divorcian menos, pero la realidad es que cada vez son menos los que se casan. Cada vez son menos las parejas que se casan por el civil y por la Iglesia”, aseguró el padre Fidel.

Sin embargo, a pesar de la crisis que enfrentan buscan salir adelante de la gran cantidad de gastos fijos que tienen en las parroquias, como son impuestos, gastos administrativos, mantenimiento, entre otros, que se solventan de las aportaciones voluntarias y de los servicios religiosos (que la Iglesia llama estipendios).

“No  estamos viviendo una situación alarmante, de que no alcancemos a pagar, pero sí se nota que cada vez nos cuesta más trabajo, como a todo mundo, recaudar recursos ante los incrementos de luz, del Seguro Social, y todos los gastos fijos”, acotó el ecónomo.

Subrayó que en la Diócesis hay un gran número de sacerdotes ancianos y enfermos, y estimó que anualmente gastan más de 5 millones de pesos que se pagan con el apoyo de los feligreses y también con aportaciones de los mismos sacerdotes. Además, cuentan con un seguro para gastos médicos que cuesta alrededor de 600 mil pesos anuales.

“En algunos servicios de la Iglesia como contribución, sí se pide una cuota, como es el caso de los bautizos. Pero en la mayoría de las cosas, como son las limosnas en misa, son voluntarias. Por eso cuando los fieles católicos resienten en su bolsillo, lo primero que recortan es lo que se da voluntariamente y nosotros lo notamos inmediatamente. Se refleja en las charolas.

“Pero vaya la gente que vaya a misa ésta se lleva a cabo, aunque la charola esté más raquítica”, dijo el sacerdote.

El administrador de la Diócesis destacó que la asistencia a misa baja mucho cuando juega el equipo León: “Es notorio, sobre todo cuando lo transmiten por televisión”.

Hizo énfasis en que el diezmo, aportación anual de los fieles a la Iglesia, no ha pasado a la historia, pero sí ha disminuido notablemente.

“Es muy poquito lo que se recauda. El año pasado sólo se recaudó un peso por católico en los nueve municipios que conforman la Diócesis, que se estima en poco más de dos millones de fieles”, subrayó el padre Fidel.

Por eso exhortó a los feligreses a solidarizarse con la Iglesia, acudir más a misa y apoyar económicamente a la institución religiosa, sobre todo para impulsar la catequesis y la formación en la fe.

“Sí nos hace falta sentirnos más solidarios y hacer aportaciones, como se hace en otros países donde se pueden hacer deducibles de impuestos para apoyar a diversas instituciones, como la Iglesia”, finalizó.

Entienden situación económica

El padre Roberto Muñoz Sánchez, vocero de la Diócesis de León, lamentó que cada vez la comunidad esté más lastimada económicamente y que no “viva en el País de las Maravillas”, como afirman los gobernantes.

También que cada vez hay más pobres, lo que se ve reflejado en las aportaciones a la Iglesia.

“La pobreza en que viven más personas reduce las aportaciones a la Iglesia. Se han bajado hasta 50%. Muchas personas están desempleadas o no tienen un trabajo fijo”, acotó.

Añadió que por ello en la mayoría de las parroquias y templos no han incrementado los costos por servicios religiosos que prestan, como bodas o XV años.

“En cuestión de ceremonias no se han incrementado los estipendios. No se busca hacer negocio, sino contribuir con los gastos que hay en las parroquias y templos. Lamentablemente mucha gente piensa que es un negocio, pero no es así, es para cubrir las necesidades elementales”, finalizó.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...