La demanda de Religión en ESO en la Comunidad Valenciana es 8 puntos inferior a la media española

Los indicadores de la educación en España del Ministerio y del Consejo de Escolar del Estado rebajan la matrícula de Religión en la red de institutos públicos al «55,5% del número total de alumnos en centros públicos y privados» en 20

Los datos contradicen "el 80%" esgrimido por obispos y PP para forzar que la reforma educativa en marcha consagre "la obligatoriedad de la asignatura de Religión", que el Gobierno de Aznar quiso imponer sin éxito en la Ley Orgánica de la Calidad Educativa (LOCE), en suspenso. Desde 1999 las autonomías más competitivas -Madrid, Cataluña, País Vasco, Baleares y Valencia- lideran el pinchazo de la Religión entre los alumnos de 12 a 16 años, pasando de la media nacional del 64,4% hace cinco años al actual 47% en el caso valenciano, o 39% en el madrileño.

   El último informe Las cifras de la educación en España. Edición 2004, publicado por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) confirma el retroceso experimentado por la enseñanza de la Religión en la red de centros públicos de entre 1999 y 2002 -justo el periodo en que el anterior Gobierno del PP emprendía y culminaba la reforma del sistema educativo, hoy en suspenso cautelar-. Del 82,6% de media nacional de estudiantes de Primaria que optaban por la Religión hace cinco años se ha pasado al promedio actual 79,4%. Un porcentaje que se sostiene a nivel nacional por la generalización – prácticamente al 100%- de esta asignatura en tres provincias, consideradas paradójicamente el granero de votos de los socialistas: Andalucía (donde el 95,1% de los alumnos de Primaria cursó el último año Religión), Castilla-La Macha (95,4%) y Extremadura (con el 96.9%).

   Pero, el retroceso de la demanda de Religión en la red pública es contundente una vez que los alumnos terminan la etapa de Primaria – etapa en la que la presencia doctrinal de la confesión católica en los colegios públicos se mantiene en ese promedio del 79,4% fundamentalmente gracias al sostén de los cerca de 15.000 sacerdotes y párrocos que vienen ofreciendo esta asignatura desde los acuerdos del Estado con la Santa Sede en 1979- y pasan al instituto.

Paso de Primaria a ESO. En el paso de Primaria a Secundaria la demanda cae exactamente al 55%. Es decir, se pierden en el camino casi el 25% de alumnos en las clases optativas Religión al pasar al instituto. La caída de la demanda de la asignatura de Religión por parte de los padres al llegar se inicia desde el primer curso -es decir, desde los 12 años, cuando los alumnos no tienen mayoría de edad para elegir- y se mantiene, según Las cifras de la educación en España, en esa media porcentual del 55% en la segunda etapa de ESO, en 3º y 4º curso.
Pinchazo en Bachillerato. Al término de la Secundaria la pendiente descendente cae a mayor velocidad en los siguientes dos cursos de enseñanza -ya no obligatoria, pero sí necesaria para el acceso a la universidad- como son los Bachilleratos, según los datos remitidos al ministerio por las comunidades autónomas, que aparecen desglosados por tipos de centro y niveles educativas en 2001-2002 (último curso publicado) como los datos provisionales del Consejo Escolar del Estado de 2002-2003, que ya anticipan otra ligera caída de dos puntos respecto el curso anterior.

Caída por autonomías. Con todo, los indicadores nacionales que evidencian el retroceso de la Religión como opción curricular son generosos si se realiza un análisis comparativo detallado por tipos de centros y comunidades autónomas. Un análisis que rebaja la "demanda" de esta asignatura opcional (hasta el momento) a niveles del 34,5% en la ESO y del 23,3% entre los alumnos de Bachillerato matriculados en los centros públicos de la Comunidad de Madrid. Y lo mismo en la Comunidad Valenciana, donde la matrícula de Religión en ESO cae al 47,7% y roza el 39,2% en los Bachilleratos. Los indicadores nacionales son, incluso, generosos si se analizan por comunidades autónomas. Un análisis que rebaja la "demanda" de la opción confesional de esta asignatura hasta niveles bajísimos del 34,5% en la ESO y del 23,3% entre los alumnos de Bachillerato matriculados en los centros públicos de la Comunidad de Madrid. Y lo mismo en la Comunidad Valenciana, donde la matrícula de Religión en ESO cae al 47,7% y roza el 39,2% en los Bachilleratos. La comparación muestra cómo las cinco economías regionales más
competitivas -incluidas Madrid, Valencia y Baleares gobernadas por el PP en las últimas dos legislaturas- lideran el retroceso de la demanda de la asignatura de Religión en todos los niveles, junto a Cataluña, gobernada por el tripartito de izquierdas, y País Vasco, por los nacionalistas demócratacristianos del PNV.

El caso valenciano. De hecho, en Primaria, la Comunidad Valenciana – con un 75,6% y un 25% en opciones alternativas- ya está a casi 20 puntos menos que comunidades socialistas como Andalucía (donde el 93,4% del alumnado de los colegios públicos estudia Religión), Castilla-La Mancha (94%) o Extremadura (95,8%). En Secundaria la demanda de los padres y alumnos sigue cayendo en la Comunidad Valenciana, que no llega a la media nacional menos de la mitad del alumnado total de la red pública (sólo 47,7% de los alumnos de instituto elige la opción de Religión). Valencia vuelve a liderar con

Madrid y Baleares el descenso en el tramo de Bachilleratos, donde ya sólo el 39,2% de los alumnos de la red pública sigue en esta opción frente al 60,8% que eligen la alternativa. En total, según los últimos datos provisionales del curso 2002-2003 adelantados por el Consejo Escolar del Estado: en la Comunidad Valenciana de un total de 503.193 alumnos matriculados en Primaria, ESO y Bachillerato -tanto en la red de centros públicos como en la privada- sólo 186.659 estudiantes de la red pública optó por la opción de Religión, mientras otros 177.118 cursaban la asignatura alternativa disponible. El resto de la matrícula de Religión corresponde íntegramente a los centros privados: integrado por un total de 139.416 estudiantes (de los tres niveles citados) que siguen las clases de Religión.    Estas cifras de matrícula real -basada en los datos anuales que cada comunidad autónoma remite a la Oficina Estadística del MEC- dejan en una posición débil el argumento de que "el 80% de los padres y alumnos demanda Religión", esgrimido en los últimos meses por obispos y consejeros del PP, en el marco de la campaña nacional promovida por la Conferencia Espicopal a través de su Plataforma Nacional contra el Acoso a la Religión, creada precisamente en Valencia en marzo de 2004, poco antes de la derrota del PP en las elecciones generales del 14-M.

Campaña nacional. La batalla por la "obligatoriedad" de la enseñanza de la Religión "en condiciones equiparables al resto de materias fundamentales", y por tanto, "evaluable y dentro del horario escolar" -que es la postura del PP en el Congreso, Eugenio Nasarre- esconde, en la práctica otra de mayor calado. Como se explica en las pastorales del Arzobispado de Valencia de octubre, Escuela Pública y
el Estado ante la Educación: "La Iglesia Católica no puede renunciar a su presencia en la escuela pública, porque se juega su hegemonía cultural y social". Éste es el objetivo último de la campaña nacional movida al unísono por organizaciones católicas y laicas que participan de la doble estrategia para mantener la obligatoriedad fijada en la LOCE de la asignatura de Sociedad, Cultura y Religión, en su versión confesional y laica, contenida en dos decretos hechos prácticamente a imagen y semejanza, como se aprecia al comparar el elaborado por la Conferencia Episcopal, y la versión laica del mismo hecha por una comisión ad hoc al amparo del Gobierno Valenciano en 2002, que finalmente no se publicó en el DOGV.

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