La delicia del laicismo

A semejanza de los días declarados por la ONU para promover causas nobles y altruistas, el pastor americano Terry Jones tuvo la iluminada idea de consagrar un día a la quema del Corán. Además imaginó hacerlo en la sensible fecha del 11 de septiembre. Claro, ante una sandez de ese calibre, múltiples organizaciones religiosas estadounidenses se pronunciaron fuertemente en contra de la iniciativa por considerarla ajena al espíritu del credo protestante. Por otro lado, gobiernos, ONG e instituciones de otros credos se movilizaron activamente para convencer a la organización liderada por el pastor –Dove World Outreach Center– de desistir a causa de las consecuencias nefastas que tendrían sus acciones.

Ante la presión, Jones decidió apenas mantener su idea en un estado de suspenso, como quien concede un favor con displicencia. Organizaciones e individuos respiraron de alivio. Pero, por supuesto, el pastor tuvo sus “15 minutos de fama” con todas las consecuencias que ello conlleva. En los años 70, el artista Andy Warhol fue quien señaló que en una sociedad ultramediatizada cada persona podría aspirar a ser el centro de atención del mundo durante un corto período, con la sola condición de que encontrase un ángulo adecuado para atraer la atención. Por lo que de las masas surgieron individuos poco favorecidos que han terminado por admirarle y otro grupo -menos provistos aún de materia gris- que ha decidido ejecutar sus ideas. Fruto de ello, esta semana en Gran Bretaña seis individuos fueron arrestados por quemar el Corán.

Esta repudiable acción de odio y cizaña es apenas una pequeña muestra de la doctrina promulgada por el pastor. Ideología que se condensa en la obra publicada por Jones, ‘El Islam es del demonio’. La intolerancia desborda de las páginas del libro, se chorrea por los suelos y contamina el aire. Según él hay que combatir activamente el Islam como a una literalmente secta satánica dirigida a condenar a la humanidad.

Es aquí cuando hay que regresar a ver y agradecer por el enorme legado histórico que significa el laicismo. Pues es este el medio principal que condena este tipo de acciones a mantenerse dentro de los límites de la libertad de expresión, y no transformarse en una acción pública. Asimismo, es esta la más fuerte garantía de que estas doctrinas no se volverán una cacería de brujas.

Las acusaciones de asociarse con el demonio se siguen sucediendo y, posiblemente, se sucederán a lo largo de la historia. Basta recordar como se calificaba al comunismo en EE.UU. de la postguerra. La diferencia institucional entre la sociedad de Salem y la moderna es que contamos con la ventaja del estado laico. Es gracias a esto que el pastor Terry Jones solo cuenta con un espacio público meramente anecdótico de 15 minutos de fama.

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