La decisión de Flandes de prohibir el sacrificio animal sin aturdimiento abre un debate sobre los límites de las excepciones establecidas para los rituales religiosos

La Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas, que preside un murciano, pide que se «respete la libertad religiosa».

La decisión de Flandes de prohibir los sacrificios de animales sin aturdimiento previo ha vuelto a reabrir el debate. Esta región de Bélgica se une a una reducida lista de países de Europa (sólo seis estados) que pone coto a los rituales religiosos como el halal (musulmán) y el kosher (judío). España sólo permite el sacrificio sin la exigencia de aturdimiento en los casos por motivos religiosos, siguiendo una directiva europea que permite esa excepción. Partidos como el PACMA y asociaciones como el Grupo Animalista de la Región de Murcia (GARM) exigen la eliminación de esta concesión, mientras que colectivos musulmanes como la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) se oponen a esta reclamación, pues entienden que es «un ataque a la libertad religiosa».

El rito halal es una práctica de los musulmanes que consiste en el sacrificio del animal mediante un corte en el cuello, degollándolo. La Región de Murcia constituye una de las comunidades musulmanas más importantes del país, ya que es la tercera provincia española con mayor número de creyentes del Islam, enumerados en 101.593 fieles, según el último dato del Observatorio Andalusí sobre la demografía de la población islámica.

Un total de once mataderos de la Región de Murcia llevan a cabo el ritual halal en sus instalaciones, según indican fuentes de la Consejería de Salud, el organismo competente. Cada uno de los mataderos cuenta con un Servicio Veterinario Oficial que vigila durante toda la fase de sacrificio, «velando por que se cumplan las normas de Seguridad Alimentaria y Bienestar Animal», añaden las mencionadas fuentes.

El presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), el murciano Mounir Benjelloun Andaloussi Azhar, defiende que «según los estudios científicos, la forma con la que menos sufre un animal es degollándolo». Según aduce, «el animal pierde totalmente la conciencia desde el segundo cero, desde que se le degüella». Y reprocha que hay «otras formas más crueles de matar: golpeándoles en la cabeza, dándoles con balsas eléctricas, con las que el animal no se muere…».

No obstante, puntualiza que el rito halal se puede ejecutar de varias maneras y no se opone al aturdimiento siempre y cuando la causa de la muerte sea la degollación. «Si va a facilitar la seguridad del personal y el bienestar del animal, el Islam no está en contra de eso. Sólo se prohíbe si el aturdimiento provoca la muerte».

Sin normativa ‘halal’

Mounir Benjelloun considera que la prohibición de Bélgica es una discriminación y una falta de respeto hacia los ritos religiosos. «La libertad religiosa debe ser respetada en todos los sitios», señala. Menciona que «la ley 26/1992 (el acuerdo entre el Estado español y la comunidad musulmana) dice que los musulmanes pueden sacrificar a los animales según sus ritos».

El presidente de FEERI lamenta sin embargo que «no existe una normativa acreditada por la FEERI que dé garantía de que lo que se está haciendo es halal». Y denuncia que hay «empresas que están certificando de una forma unilateral, sin tener una acreditación de ninguna entidad religiosa reconocida en España».

El ejemplo belga

«Esperamos que normativas como las que ha aprobado Bélgica lleguen a España», confía Alfonsina García, portavoz de GARM, quien explica que hay una Ley de Bienestar Animal pero no una ley del aturdimiento previo. «Pedimos una ley que exija el aturdimiento, para que el sufrimiento del animal sea inferior o pueda ser sufrimiento cero. Estamos luchando por esta norma porque en España se sigue matando con dolor».

La portavoz de GARM señala además que «Bruselas ha denunciado a España que somos el país que más maltrata en los mataderos» y pide a aquellos musulmanes que sacrifican a los corderos en sus casas que cumplan con la ley, «porque la ley es para todos, con independencia de la cultura».

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