La cúpula eclesiástica italiana se opone a la enseñanza del Corán en las escuelas

El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), el cardenal Angelo Bagnasco, ha manifestado su oposición a que en las escuelas italianas se programe la posibilidad de impartir semanalmente una hora de religión musulmana.

En una entrevista con el diario Corriere della Sera Bagnasco apuntó que la hora de religión católica "se justifica" en que ésta forma parte de la cultura y de la historia italiana. "Por tanto, el conocimiento del catolicismo es indispensable para la comprensión de nuestra cultura y para una convivencia más consciente y responsable (…) No creo que la hora de religión conjeturada (la musulmana) se corresponda con esta razonable y reconocida motivación", agregó.

De este modo Bagnasco se pronunció sobre el debate abierto en Italia tras la propuesta lanzada hace unos días por el viceministro de Desarrollo Económico, Adolfo Urso, sobre la posibilidad de introducir en las escuelas del país la hora de religión islámica. Urso, que hizo esta propuesta durante un acto en Asolo (norte), señaló que con esta medida se evitaría dejar a los niños que profesan la religión musulmana "en los guetos de las madrazas y de las escuelas islámicas integristas".

División en el Gobierno italiano
Las propuesta ha provocado divisiones dentro del Ejecutivo italiano, puesto que ha recibido las críticas de la federalista Liga Norte, socia en el Gobierno de Silvio Berlusconi, que se ha mostrado contraria a la medida.

Así, el portavoz de la Liga en la Cámara de los Diputados, Roberto Cota, señaló: "la sociedad multiétnica a cualquier precio es una fijación de la izquierda. Pero la hora de religión musulmana es absurda". El ministro de Agricultura, Luca Zaia, también de la Liga, manifestó: "Enseñamos la religión católica precisamente para hacer entender a los inmigrantes cuales son nuestras raíces".

A las críticas de la Liga también se sumaron las de representantes del Pueblo de la Libertad (PDL), partido liderado por Berlusconi, como los senadores Renato Quagliarello y Alfredo Mantovano.

La división en la mayoría de centro-derecha llegó una vez más de la mano del presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, que se mostró de acuerdo con la propuesta. También se declaró a favor de la medida Massimo D'Alema, uno de los líderes del opositor Partido Demócrata (PD), que subrayó que "un profesor garantizado por las escuelas estatales es mejor que un imán".

Posturas diferentes también en el seno de la Iglesia, puesto que mientras Bagnasco señala su oposición a la medida, el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, manifestó: "Para evitar cualquier tipo de radicalismo es oportuno considerar la educación escolar del Corán", en declaraciones recogidas por el diario La Repubblica.

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