La cúpula de la Iglesia ha traicionado a Jesús de Nazaret

Monseñor Renzo Fratini, nuncio de Su Santidad Benedicto XVI, advierte que el Pontífice criticará, durante su estancia en Madrid -con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)-, algunas leyes españolas. “Hay que distinguir lo bueno de lo malo”, sostiene el nuncio, dando por descontado que “lo bueno” y “lo malo” ha de ser aquello que señale el Santo Padre. De las declaraciones de Fratini se colige que el Papa podría insistir en su condena del “laicismo agresivo”. “Hay que continuar defendiendo la fe”, añade el nuncio. España es un país, dice, con una “gran riqueza espiritual y una historia de gran valor”, proclama.

Pero Fratini y Ratzinger saben perfectamente, como apuntaba este domingo El País,  que “España es menos católica”. Según los datos del CIS, “la proporción de creyentes baja al 71, 7 por ciento, diez puntos menos que hace una década, y cae al 56 por ciento entre los más jóvenes. Cuanto mayor es la formación académica, menor es la religiosidad”. Otra observación altamente significativa: “Las bodas civiles son mayoritarias y uno de cada tres bebés no se bautiza”.

Dinámica irreversible
El fenómeno  de desafección religiosa va penetrando paulatinamente en amplios sectores de la sociedad española.  Estamos ante  una dinámica que empieza a ser irreversible. La frase histórica de Manuel Azaña en el Congreso de los Diputados sobre España y la religión  fue manipulada por la derecha. En todo caso, Azaña vino a decir que, con las leyes republicanas aprobadas, “España ha dejado de ser católica”. El golpe de Estado de 1936, la guerra civil y los cuarenta años de dictadura –apoyada por el nacional catolicismo- dieron la impresión de que la católica España iba  hacia la perpetuidad.

Vetustos clichés
El tiempo y los cambios políticos vinculados a la transición democrática,  han destrozado, sin embargo, los vetustos clichés en torno a la Iglesia. De entonces acá, el catolicismo ha perdido a muchos de sus fieles. El empeño de la jerarquía eclesiástica por impedir el descenso creciente de la religión en España resulta  incluso patético. Cuando curas como José C. Martín de la Hoza, autor de “Historia y leyendas de la Iglesia”, libro de Homolegens/Intereconomía, afirma que “sin raíces cristianas, España no sería nada más que un pueblo nómada”, la desbandada de numerosos feligreses aumenta.

En nombre de Dios
El clérigo citado olvida clamorosamente que fueron los Reyes Católicos los que transformaron en nómadas obligados a los moriscos y también a los judíos. El cardenal Cisneros –que ejercía de valido de Isabel y Fernando- optó por enviar a los musulmanes al exilio, salvo que se convirtieran a la religión católica. En nombre de Dios, los Reyes Católicos pusieron en marcha el Tribunal del Santo Oficio o Santa Inquisición, brutalidad cruel que duró cerca de tres siglos y medio más.

Los condones
La cúpula de la Iglesia católica ha traicionado a Jesús de Nazaret. El cual ni condenó el relativismo –que tanto preocupa a Ratzinger- ni utilizó la violencia para eludir su crucifixión. Ni respaldó a la derechona de su época. Hizo todo lo contrario y eso le costó la vida. Déjese, señor Ratzinger, de exhibiciones con jóvenes fundamentalistas en Madrid. Déjese de sus guiños al Partido Popular. Y apruebe de una vez el uso de los condones. ¡Ah, pida perdón por los crímenes abyectos de la Inquisición y por haber ensalzado a un asesino que fue Caudillo de España por la gracia de Dios!

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

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