La cruz no volverá a coronar el Dobra

La estructura, derribada por un rayo, ha quedado «completamente irrecuperable», afirma el concejal de Cultura de San Felices de Buelna

La foto junto a la Cruz del Dobra ya es cosa del pasado. Después de que el improvisado monumento cayera literalmente fulminado por un rayo, el pico de La Capía recuperará en parte su fisonomía original y dejará de estar coronado por aquella cruz metálica que, convertida en un enorme e involuntario pararrayos, cayó la semana pasada víctima del segundo meteoro del que se tiene constancia que la alcanzara.

La cruz y la base de roca y hormigón sobre la que se alzaba se precipitaron varios metros ladera abajo y permanecen ahora mezclados entre la vegetación y en muy mal estado. Tanto que parece casi imposible volver a colocarla en su sitio. Sería necesario construir una nueva, porque la actual, o la que podía presumir de ese nombre hasta hace una semana, está completamente destrozada y, por si fuera poco, carcomida por el óxido.

El Ayuntamiento de San Felices de Buelna aún no ha decidido qué hacer al respecto, pero lo más probable es que tras la reunión prevista para esta semana se opte por dejar las cosas como están. Así lo ha confirmado el concejal de Cultura, Federico Crespo, que ya se ha desplazado al lugar y comprobado de primera mano el estado de la cruz metálica.

Tanto reparar la actual como desalojarla del lugar o construir una nueva parecen iniciativas complicadas y estériles. Máxime al tratarse de un símbolo católico, por lo que Crespo no considera que «el Ayuntamiento sea la institución adecuada para colocar ni retirar signos religiosos».

Instalada durante la Guerra Civil, después de que el Monte Dobra fuera campo de batalla de un encuentro entre el ejército republicano y el nacional, la cruz no tenía ningún valor artístico. Su único objetivo había sido el de ‘cristianizar’ una zona que sirvió para el culto pagano (el altar al dios Erudino allí encontrado data, según la mayor parte de historiadores, del siglo III) y en la que se atrincheraron los republicanos. Construida sobre la marcha, no eran más que dos grandes tubos de hierro soldados uno de ellos embutido en otro de mayor diámetro y relleno de hormigón en su base. Ese mismos era el que se incrustaba en la roca con la ayuda de más hormigón.

Con el paso de los años se había olvidado su origen religioso para adquirir una nueva simbología completamente laica: la de fotografiarse junto a ella al final de la subida a un monte conocido por todos los senderistas cántabros.

Sin cruz a la que encaramarse, los excursionistas podrán echar mano del pequeño monolito que la escoltaba, y que no es más que un punto geodésico en cuya base figura inscrito el lema «Viva Tanos y viva el Trope». Esto es todo lo que queda, porque en palabras de Crespo, «la cruz está destrozada. La cruceta está separada del resto de la estructura y ya es irrecuperable».

El concejal de Cultura añade que «intentar transportarla serían palabras mayores, porque la tercera parte de la cruz está metida en un tubo hormigonado por dentro, mide en total sobre cuatro metros y habría que bajarla hasta Sopenilla por un camino de cabras por el que solo pasa una persona». Pero si algo pesa en la decisión que previsiblemente tome el Ayuntamiento es el nulo valor artístico de la estructura.

Reunión

«Tenemos que reunirnos y ver qué hacemos, pero no veo viable ni trasladarla ni volver a instalarla en el mismo lugar, porque es irrecuperable; el hierro está completamente carcomido por el óxido», reflexiona Crespo. En cuanto a una hipotética nueva estructura, el edil tampoco elude explicar su postura: «No podemos colocar símbolos religiosos en una zona municipal, y menos aún en un monte público», reflexionaba poco después de informar al alcalde, José Antonio González Linares, de lo ocurrido en el Dobra: «Se ve clarísimamente que es todo consecuencia de un rayo que ha lanzado la cruz y parte del peñasco ladera abajo, y no un acto de vandalismo. Le he enseñado las fotos al alcalde y en breve tendremos que tomar una decisión definitiva», concluía ayer Federico Crespo.

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