La Corte Suprema de Trump avanza hacia una religión de Estado

Desde que Donald Trump, el presidente de Estados Unidos comenzó su mandato en 2017, solo dos de sus objetivos están claros: dar marcha atrás con todos lo impuesto por el ex presidente, Barack Obama y convertir a Estados Unidos en una sociedad con reglas y prácticas religiosas cada vez más conservadoras. Donde no haya lugar para los inmigrantes, las mujeres y la comunidad LGBT. Sin embargo, muchas de las decisiones tomadas por la Casa Blanca tienen que pasar por la Corte Suprema. ¿Tiene presencia el mandatario en el Poder Judicial?

«El Congreso no podrá hacer ninguna ley con respecto al establecimiento de la religión, ni prohibiendo la libre práctica de la misma; ni limitando la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la asamblea pacífica de las personas, ni de solicitar al gobierno una compensación de agravios.»
1ra. Enmienda,
Constitución de USA.

La Primera Enmienda (Enmienda I) a la Constitución de los Estados Unidos prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al establecimiento oficial de una religión, que impida la práctica libre de la misma, que reduzca la libertad de expresión, que vulnere la libertad de prensa, que interfiera con el derecho de reunión pacífica o que prohíba el solicitar una compensación por agravios gubernamentales. Fue adoptada el 15 de diciembre de 1791, como la 1ra. de las 10 enmiendas de la Carta de Derechos.
Wikipedia.

El pasado 22/02 la Corte Suprema de Estados Unidos permitió que las amplias restricciones propuestas por el presidente, Donald Trump, a las personas transgénero que son miembros del ejército, entren en vigencia. Esta política adoptada por el mandatario revierte una regla impuesta por el ex presidente demócrata, Barack Obama, que permitía a hombres y mujeres transexuales tener su lugar en el ejército.

Hoy, las personas que se identifiquen con un género diferente al que tenían al nacer, serán expulsados y prohibidos de las filas norteamericanas.

Por otro lado, es importante recordar que a mediados de 2018, el actual presidente propuso como miembro de la Corte Suprema al actual juez del Tribunal a Brett Kavanaugh, quien forma parte del partido republicano al igual que el primer mandatario.

Si bien la agenda de Trump encierra los asuntos internacionales, no olvida la Corte Suprema y la necesidad de influencia en ella, pero no solo para que esta tome decisiones que concuerden con su ideología política, sino también religiosa.

En 2017, los jueces conservadores de la Corte Suprema sostuvieron que el estado de Missour(al medio oeste de Estados Unidos), estaba obligada a subvencionar la pavimentación de un patio de recreo en una escuela parroquial. Ésta acción va en contra de la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana y de su cláusula de: “prohibición de la existencia de una religión estatal”, en otras palabras: la separación de la Iglesia y el Estado.

Pero al mismo tiempo la cláusula del “libre ejercicio de la religión” se ve afectada ya que cualquier denegación de los beneficios del Estado hacia una iglesia puede interpretarse como una discriminación.

Según Ralph Reed, director ejecutivo de la organización sin ánimo de lucro, cristiana, americana, y conservadora, Coalición Fe y Libertad, el avance de la administración Trump en cuanto a la religión evangélica, «ha sido notable» y en línea con las promesas de campaña.

En tanto, los críticos como,Rachel Laser, directora ejecutiva de Americans United for Separation of Church and State (Americanos Unidos por la Separación Iglesia-Estado), sostienen que la incorporación del conservadurismo religioso en el Estado es un delito federal. «Con el objetivo de hacer avanzar su agenda política, están apropiándose del término ‘libertad religiosa», aseguró.

El juez Brett Kavanaugh, junto con los jueces conservadores, Neil Gorsuch y Samuel Alito, argumentaron que privar a las iglesias de estos fondos equivalía a discriminación por motivos de religión.

Según analistas, eso es lo que está tratando de hacer la administración Trump y sus aliados conservadores: convertir casi todos los temas en una prohibición del ejercicio libre, y de esa forma poder torcer la Primera Enmienda para su conveniencia. 

El caso muestra cómo la parte conservadora de la Corte se mueve en una misma dirección. Cuando se trata de religión, la dirección de la Corte es clara, y los partidarios de Trump tienen todos los motivos para estar satisfechos con ella.

Aunque la presencia de los conservadores es fuerte en el Tribunal Supremo, el 08/03, el Día Internacional de la Mujer, la Corte, su parte progresista, logró bloquear al estado de Louisiana de poner en práctica una ley anti aborto, cuyo núcleo era la existencia de un solo médico encargado de realizar los abortos en el estado.

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