La Constitución Moral es un gran equívoco y una afrenta para la laicidad del Estado en México según académicos y legisladores

La organización República Laica, junto con académicos y legisladores, rechazaron la intención del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de elaborar una Constitución Moral porque con ella, subrayaron, se intentará imponer valores morales y religiosos, y eso atentará contra la laicidad del Estado mexicano.

En el foro “¿Es posible una Constitución Moral en una República Laica?”, realizado este miércoles en la Cámara de Senadores, Roberto Blancarte, investigador de El Colegio de México, indicó que “es un gran equívoco todo esto de la Constitución Moral, ya que no podemos tener dos Constituciones a la vez, y además nuestra Constitución Política ya contiene valores éticos”.

De acuerdo con Blancarte, corresponde a las iglesias tratar de influir en la conducta moral de las personas, y si ahora el gobierno de López Obrador intenta hacerlo, dijo, puede caerse en una “etapa de absolutismo”.

Destacó que, por sus constantes alusiones religiosas en sus discursos, así como por haber participado en una ceremonia religiosa el día que tomó posesión como presidente de la República, López Obrador viola el artículo tercero y 130 de la Constitución Política, así como el 25 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, disposiciones que protegen el Estado laico.

Señaló que lo que se necesita es un código ético para todos los ciudadanos y que no sea religioso, porque hay diversas religiones y personas que no profesan ninguna. “Necesitamos leyes con las que todos estemos de acuerdo, independientemente de la moral subjetiva de cada quien. La Constitución y las leyes son la moral pública”, dijo.

La escritora y socióloga Sara Sefchovich consideró que la Constitución Moral es una “aberración”, porque el gobierno no debe meterse “en las creencias y los principios morales que cada uno tiene como individuo”.

Agregó: “Al gobierno no le corresponde convencernos de que hay unos valores morales que son mejores que otros. Y nosotros no debemos permitir que el gobierno nos imponga esos principios, porque después hasta se puede perseguir a quienes no cumplan con sus prescripciones”.

Por su lado, la senadora Patricia Mercado señaló que, en lugar de una Constitución Moral, debe haber cartillas de derechos humanos que nos hablen del derecho a la no discriminación, a la igualdad entre hombre y mujer, o el derecho a la interrupción legal del embarazo, entre otros.

En su oportunidad, Mariana Molina, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que “el solo proyecto de la Constitución Moral es ya una afrenta para la laicidad del Estado mexicano”.

La Constitución Política –abundó– ya promueve valores éticos “como la igualdad y la libertad”, por lo que es innecesaria la Constitución Moral.

Mariana Molina, especialista en laicidad de El Colegio de México, propuso elaborar un documento más acorde con el contexto actual, que incluya al servicio público y a la ciudadanía. No el propuesto, de 1944, que contiene conceptos como “lo verdadero”, “lo natural” y “lo bueno, en contraposición con lo malo”.

Aidé García, coordinadora de “Católicas por el derecho a decidir”, dijo que plantear esa constitución es una equivocación. Añadió que se necesitan códigos éticos y laicos que nos permitan convivir y que reconozcan las diversidades.

Abundó que la propuesta del titular del Ejecutivo Federal viola los artículos 3 y 40 de la Constitución y el artículo 25 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

A su vez, el también académico Jesús López Lobato recordó que nuestra Constitución Política es producto de todo un proceso de “laicización” de la sociedad mexicana, que se enfrentó incluso a la oposición clerical.

José López Lobato, director general jurídico del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerreo, refirió que una constitución como la propuesta no es posible ni necesaria. Por ende, es inoperante.

Pero ahora, dijo, la Constitución Moral de López Obrador puede revertir ese proceso.

Los ponentes coincidieron que, en efecto, la sociedad mexicana requiere de valores morales y éticos, pero una Constitución Moral no es la vía adecuada para lograr ese propósito.

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