La Consejería de Educación de Asturias y el Arzobispado de Oviedo se enzarzan por el horario de Religión

Con la Consejería de Educación de Asturias y el “susto acomplejado” del Gobierno central hemos topado. Eso es lo que piensa el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, en su epístola semanal titulada ‘La piqueta del poder’. En ella acusa de que “hay una lenta, pero firme labor de zapa con piqueta, que intenta reducir hasta la extinción, lo que supone la formación religiosa en el currículum escolar de nuestros alumnos”.

La polémica surge por el horario lectivo de las clases de Religión en Primaria en los colegios asturianos. El Arzobispado había solicitado nueve horas semanales y la Consejería de Educación ha implantado seis, las mismas que para la materia Valores Sociales y Cívicos, que será la asignatura que curse el alumnado que no elija religión.

La propuesta de la Consejería con los nuevos horarios a la Delegación Diocesana de España y Pastoral Educativa del Arzobispado de Oviedo, ha provocado la crítica carta de Sanz Montes. “Quizás el color de la piqueta sea el mismo, que se enroca y pervive bajo siglas distintas dentro del Ministerio o Consejería de turno. Más no cambia su intención de socavar la formación en clave religiosa en las distintas leyes de Educación”, dice.

El arzobispo explica en su misiva que el Gobierno ningunea los datos, “imponiendo lo que contradice la demanda del pueblo al que dicen servir”. Según sus datos, dos de cada tres alumnos en España eligen por sí mismos o por la legítima opción de sus padres, la asignatura de Religión. “Les ampara el derecho constitucional de educar a sus hijos según sus propias convicciones morales, lo cual queda refrendado en los acuerdos Iglesia-Estado”, asevera.

Por su parte, la Consejería de Educación, no sólo le recuerda que el Principado tiene competencias para fijar el horario de las materias específicas y de libre configuración autonómica, sino que le informa que el currículo asturiano asegura un horario superior al mínimo establecido por el Gobierno central, que ha establecido un mínimo de seis sesiones semanales de 45 minutos de duración para las asignaturas de Religión y Valores Sociales y Cívicos.

“Se le garantizan seis horas semanales en toda la etapa educativa”, dice en su comunicado la Consejería, y no sólo en 1º,3º y 5º, que son los cursos en los que se implantará la LOMCE en el próximo curso en Asturias.

Las explicaciones de Educación no son suficientes para el arzobispo. En su escrito denuncia que “algunos entienden el poder sólo en sustantivo: Poderío, y no vislumbrar siquiera lo que significa como verbo: Posibilidad”. Y añade que “denunciamos que, en nombre de la beligerancia laicista o del acomplejamiento laicista, se conculquen derechos fundamentales de padres y alumnos; se incumplan acuerdos internacionales y se haga caso omiso de una demanda real que tiene el marchamo de más del 70 por ciento”.

En la carta alude al Gobierno de Asturias, sin nombrarlo, sobre su “beligerancia excluyente que, por encima de derechos de padres y acuerdos internacionales no cejan en su goteo perforador para terminar con lo que ellos consideran una intrusión en los planes de estudios, invocando el carácter privado que ellos imponen a la Religión”, en una clara referencia a la guerra que mantiene la Consejería de Educación con los dos colegios privados del Opus Dei de Asturias, a los que ha retirado el concierto por segregar la enseñanza en función de los sexos.

Sanz Montes también tiene para los miembros del Gobierno central que, también sin nombrarlos, asegura que no quieren ser etiquetados “de serviles beaturrones”, que ante "el susto acomplejado", piensan que “lo mejor es un par de flis-flis de spray progre, para dar la impresión de que también ellos toman distancia del inexistente dictado eclesial”.

Sanz Montes arzobispo Oviedo

Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, arremete en su epístola semanal contra los Gobiernos de Asturias y central

La carta del arzobispo de Oviedo

La Piqueta Del Poder

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