La conmemoración de Santo Domingo de Guzmán como patrón de la provincia de Burgos pierde auge cada año

En plena hora punta de celebración de fiestas patronales, todos los burgaleses tienen una conmemoración común que se repite cada 8 de agosto, recordando el patronazgo de la provincia, reservado a Domingo de Guzmán, el santo más importante e internacional que atesora Burgos en su larga historia y que, a pesar de su relevancia, no cuenta con apenas repercusión entre los burgaleses. Un desapego que se va notando año tras año en la celebración anual en Caleruega, cuna del patrón burgalés, a la que cada vez acuden menos representantes de las instituciones locales y provinciales, dejando casi sola a la corporación calerogana y a todos sus vecinos que, ellos sí, rinden como se merece honores al fundador de la Orden de Predicadores.
Entre la escasa representación institucional se encontraba la alcaldesa en funciones de Burgos, Gema Conde, la alcaldesa de Aranda, Raquel González y el diputado nacional y también concejal arandino Máximo López, junto a diversos diputados provinciales, como los ribereños Ángel Guerra y David Colinas, acompañando al presidente del órgano provincial, César Rico. Él mismo reconocía que esta celebración no tiene gran tirón entre los alcaldes de la provincia, que prefieren esperar a la Fiesta de la Provincia, que se conmemora en los primeros días del mes de septiembre cada vez en un escenario. «Es cierto que esta fiesta del patrón no cuenta con la misma asistencia que la de la provincia, hoy es una celebración más institucional y en la de septiembre se juntan en torno a 80 alcaldes de todo Burgos porque se sienten más representados», comentaba.
Rico es el encargado, como máximo representante de todos los burgaleses, de dirigirse al santo calerogano en el ofertorio de la misa solemne. Sin salirse del guión establecido por la costumbre, pidió a Santo Domingo por los diferentes sectores económicos que sustentan la provincia, haciendo hincapié en los agricultores y ganaderos. Como novedad, el presidente de la Diputación se acordaba de los que acaban de estrenar sus cargos municipales y provinciales. «Pediremos que el santo ilumine a aquellos corporativos nuevos que se han incorporado después de las elecciones municipales, que son un número importante, y que sirva la Diputación para apoyar a esas corporaciones nuevas porque nuestro objetivo es común, que es mejorar los servicios públicos de la provincia», aseguraba.
La jornada contaba con todos los protagonistas. La corporación del Ayuntamiento de Caleruega acompañada por la reina y las damas de las fiestas locales, sus quintos, el Orfeón Arandino, que entonó los cantos litúrgicos, y un nutrido grupo de religiosos, entre los que estaba el abad de Santo Domingo de Silos, dom Lorenzo Maté, encabezado por el vicario general de la diócesis, Andrés Picón.
Tras la celebración religiosa, las autoridades visitaron a las Madres Dominicas, a las que el presidente de la Diputación regalaba una reproducción del Palacio de la Diputación. «¡Cuánto pesa!», se sorprendía la priora, sor Margarita, al cogerla en sus manos, a lo que Rico le aclaró, bromeando, «es que están todos los funcionarios dentro», recibiendo como respuesta un coro de risas de las religiosas detrás de las rejas.
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