La Conferencia Episcopal acusa a los manifestantes laicos de «parasitar» y «aprovecharse» del Papa

La Delegación de Gobierno permite que la marcha pase por la Puerta del Sol.- Los convocantes insisten en que no protestan por la visita del Papa sino por el boato y el «gasto público»

Los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) tendrán que compartir el centro de Madrid con quienes consideran que la visita de Benedicto XVI a Madrid es un dispendio de recursos públicos. La manifestación laica del 17 de agosto partirá de la plaza de Tirso de Molina con el lema De mis impuestos, al Papa cero pasará por la Puerta del Sol, y terminará , de nuevo, en la plaza de Tirso de Molina. Antes recorrerá la calle doctor Cortezo, la plaza de Jacinto Benavente, Carretas, Sol, Alcalá, Sevilla, Canalejas y Calle de la Cruz.

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino, ha censurado a los convocantes de la marcha laica por "parasitar" y "aprovecharse" de la visita de Benedicto XVI a Madrid. Martínez Camino también ha contestado a los reproches alusivos al gasto de la JMJ, estimado en unos 50 millones de euros: "No es un despilfarro, son gastos que se necesitan, son gastos mínimosde gran austeridad. Además, es una ocasión única para hacer una campaña de marketing de Madrid incalculable".

Los manifestantes habían pedido terminar en la Puerta del Sol pero se conforman con pasar por Sol con la condición de disponer de "calles amplias" para circular con facilidad y de tener "visibilidad". El acuerdo llega después de que la Delegación del Gobierno rechazara el lunes las tres alternativas de itinerario que habían pedido los convocantes y estos amenazaran con mantenerla a pesar del veto.

Tres días después, la situación se ha destensado. Representantes de tres de las convocantes –Europa Laica, Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) y Redes Cristianas– se reunieron ayer con el subdelegado del Gobierno, Ricardo García, para buscar otras alternativas. En la reunión de ayer, la Delegación ofreció cuatro nuevas opciones por el centro sin final en Sol. El escrito, que se tramitará por el procedimiento de urgencia (se resolverá en 24 horas), es necesario para revocar la anterior autorización.

Sobre el previsible apoyo del 15-M han explicado que han celebrado ocho reuniones "porque ellos las han pedido", según Luis Vega, de AMAL. "No nos hemos acercado nosotros para que no crean que se les puede manipular. Estaremos encantados de que acudan", dice.

Los convocantes insisten en que la marcha no es por la visita del Papa ("deseamos que todos los jóvenes disfruten") sino por el boato y el "gasto público" que se dará en el evento. A las administraciones "sí que les va a costar dinero", dice Paco Delgado, de Europa Laica. "Un evento de esta categoría no cabe en una sociedad con cinco millones de parados", concluye Evaristo Villar, de Redes Cristianas.

En el escrito que los convocantes de la manifestación han remitido al Fiscal del Estado, alertan sobre el viaje del Papa que "previsiblemente lanzará, una vez más, mensajes excluyentes contra derechos democráticos" y pone de ejemlo el matrimonio gay o el derecho al aborto.

La consejera de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid, Regina Plañiol, ha solicitado hoy a la delegación del Gobierno que ponga en marcha "todos los mecanismos para que de verdad la manifestación [laica] no pueda repercutir de ninguna forma en el pacífico desarrollo de la JMJ". La Comunidad de Madrid ha reclamado desde el principio a la Delegación que no autorice la marcha durante la visita de los peregrinos a la capital. La JMJ aceptó la celebración de la protesta, pero pidió que se trasladara a zonas donde no haya concentración de peregrinos.

Plañiol ha reconocido que desde que el Gobierno regional conoció la iniciativa de la marcha laica trasladó de forma oficial a la delegación del Gobierno su rechazo a que la manifestación se realizara la víspera de la llegada de Benedicto XVI y le propuso autorizar la protesta en fechas diferentes y con otro tipo de recorrido.

El Ayuntamiento de Madrid emitió un informe -no vinculante- en el que desaconsejaba la autorización por la "alta posibilidad" de que se produjeran "conductas organizadas de ofensa y vejación de los sentimientos religiosos" de los peregrinos. El informe municipal, que la Delegación asumió, señalaba además que no dispondrían de suficientes policías para garantizar la seguridad, "al encontrarse la práctica totalidad inmersos en los dispositivos" de la visita papal. La Delegación decidió entonces vetar el recorrido por el centro y ofreció la alternativa del barrio de Lavapiés, que los manifestantes rechazaron al considerarlo peligroso y poco visible.

"Queremos pensar que el Gobierno ha sabido valorar los riesgos desde el punto de vista de seguridad y de orden público que pueden suponer para Madrid unas jornadas tan importantes, con la presencia de un millón y medio de personas en la región", ha incidido la consejera.

El portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, también ha hecho referencia a la marcha y ha señalado que cada uno "puede expresar sus opiniones libremente pero con las formas adecuadas". Lombardi ha asegurado que el Vaticano "no está particularmente preocupado" por la manifestación y ha indicado que no es una novedad porque ya ha ocurrido en otras visitas del Papa como la de Malta o Londres.

El portavoz del grupo parlamentario del PP en la Asamblea de Madrid, Iñigo Hénriquez de Luna, también ha expresado su malestar por la autorización de la marcha laica por el centro de Madrid y ha acusado al Gobierno de promover el "enfrentamiento" entre los ciudadanos. "La decisión atenta contra el derecho de la organización de la JMJ a celebrar la visita del Papa en libertad y sin coacciones".

Hénriquez de Luna ha abogado por aplazar la manifestación, como ocurrió en Semana Santa con la procesión atea, para que no coincida con la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud.

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