La comunión, mejor de rodillas y en la boca

El ministerio que encabeza el cardenal Francis Arinze, reclama que el oficiante de la misa vuelva a dar la comunión en la boca de los fieles, y no en la mano, y que quienes se acerquen a recibirla se arrodillen "como acto de humildad y reconocimiento de la condición de hijos de Dios".

La afición de los jerarcas del Vaticano por reivindicar tiempos pretéritos parece no tener límites. Ahora, el arzobispo Albert Malcolm Ranjith, número dos de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el ministerio que encabeza el cardenal Francis Arinze, reclama que el oficiante de la misa vuelva a dar la comunión en la boca de los fieles, y no en la mano, y que quienes se acerquen a recibirla se arrodillen "como acto de humildad y reconocimiento de la condición de hijos de Dios".
El viceministro del Vaticano, en una entrevista realizada por el portal católico italiano de internet Papanews, exige respeto para el sacramento de la eucaristía. "Es triste", según Ranjith, que haya sacerdotes que "continúen abusando, con extravagancias inexplicables" de la liturgia, ignorando lo preceptuado al respecto por la Iglesia católica. "Basta de interpretaciones personales: la misa no es un espectáculo, sino sacrificio, don y misterio", insiste.
El arzobispo, de 60 años y natural de Sri Lanka, da incluso varias indicaciones prácticas a los sacerdotes para que no se desvíen de la doctrina oficial. "Una buena homilía no ha de superar los ocho o 10 minutos", dice, tomando partido contra el excesivo protagonismo del oficiante. Los textos han de prepararse a fondo y ceñirse a lo dispuesto en el evangelio del día y el sacerdote debe dejar de lado todo tipo de juegos y giros de palabras. Hay que ir directamente al grano y dejarse de florituras.
No es la primera vez que Ranjith muestra su querencia por los usos y costumbres abandonados. Recientemente denunció que hay obispos de diferentes países que han dictado normas que "prácticamente anulan o deforman" lo estipulado en el documento inspirado por el papa Benedicto XVI que liberaliza la celebración de la misa en latín y de espaldas a los feligreses, informa Efe.

NADA DE BAILES
El número dos de la Congregación para el Culto Divino coincide además plenamente con el Pontífice a la hora de rechazar el concurso de bailes, instrumentos musicales y cánticos, "que tienen muy poco de litúrgicos" en las celebraciones litúrgicas. "Eso es una coreografía de teatro, no de fe", argumenta el prelado.
A Ranjith tampoco le gusta que los laicos rivalicen con los clérigos con su presencia en el altar, porque ello acaba causando "demasiado movimiento" y convierte "el presbiterio en un lugar donde el cristiano ya no siente el estupor y el esplendor ante la presencia de Dios".

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