La comisión de la verdad belga concluye que «casi cada escuela» encubrió abusos

La investigación sobre agresiones sexuales del clero católico afirma que estas fueron masivas y continuadas – Se suicidaron 13 de las 500 víctimas de 320 sacerdotes

Benedicto XVI conversa con obispos belgas durante un encuentro celebrado en mayo tras la dimisión de Roger Vangheluwe.- REUTERS

El escándalo de los abusos sexuales sufridos por medio millar de niños por parte de religiosos, sacerdotes e incluso un obispo de la Iglesia católica de Bélgica adquirió ayer un tinte más dramático al conocerse que al menos 13 de las víctimas se suicidaron. Los hechos aparecen en un conmovedor informe de unas 200 páginas, elaborado por la antigua Comisión para el Tratamiento de las Demandas por Abusos Sexuales en una Relación Pastoral, presidida por el profesor Peter Adriaenssens, que se dio a conocer ayer. La Comisión fue disuelta el pasado 1 de julio.

En el informe del psiquiatra Adriaenssens se hace referencia a 320 autores de este tipo de agresiones, la mayoría de los cuales son sacerdotes o religiosos que ya han muerto. La mayor parte de los hechos se registraron entre los años cincuenta y ochenta, siendo el punto más álgido en los sesenta.

En una conferencia de prensa, Adriaenssens, se refirió a las víctimas como "supervivientes", y reconoció que después de las entrevistas con los afectados "la realidad resulta peor" de lo que pensaba. En su opinión "casi cada institución, cada escuela, especialmente los internados, encubrieron abusos en algún momento dado". Hay que señalar que la mayor parte de las escuelas católicas en Bélgica están subsidiadas por el Estado.

En sus relatos y confesiones a la Comisión, las víctimas o sus familiares describen una variada serie de abusos y coacciones incluidas violaciones vía anal, oral y masturbaciones. El número de afectados podría ser, no obstante, mucho más elevado. Los trabajos de investigación de Le Vif / L'Express indican que las demandas dispersas en distintas instancias jurídicas en Bélgica sostienen que existen más de 800 víctimas identificadas abusos sexuales por parte de religiosos y curas.

El informe de la Comisión, promovida por la propia Iglesia católica, contiene dolorosos relatos de 424 víctimas o de sus parientes próximos, la mayor parte de las cuales, (232) enviaron sus testimonios por correo electrónico; 163 lo hicieron por teléfono y 29 por carta.

En relación con los casos de suicidio, el informe del profesor Adriaenssens señala que "13 víctimas han comunicado que las persona afectadas habían muerto por suicidio y que ello estaba relacionado con el abuso sexual por parte de un clérigo". "Seis personas", añade, "explicaron por carta a la Comisión una tentativa de suicidio". Los autores del trabajo señalan que "esta cifra resultaría verosímilmente más elevada aún después de las entrevista con las víctimas".

Los abusos sexuales empezaron en muchos casos (48) a los 12 años de edad. Aunque según los testigos había también una víctima de dos años, cinco de cuatro; ocho de cinco; siete de seis; 10 de siete y 17 de ocho; 63 niños tenían entre 9 y 11 años. La mayor parte de las víctimas tienen actualmente entre 40 y 70 años, y el grupo más numeroso, un 38% entre 51 y 60 años.

Del total de 507 menores que sufrieron abusos, hay 327 hombres, 161 mujeres y 19 casos sin información sobre el sexo. Llama la atención que la inmensa mayoría de los casos, 445, se produjeron en Flandes, mientras que en la zona francófona sólo se registraron 43 abusos.

Las denuncias se dispararon a partir del 24 de abril de este año, al día siguiente de que trascendiera que el obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, había estado abusando sexualmente de su sobrino.

En efecto, del medio millar de denuncias, un 42% se presentaron durante semana del 24 al 30 de abril.

El obispo, que había estado pagando a la familia de la víctima para que no denunciara los abusos hasta que el delito hubiera prescrito, se vio forzado a dimitir. La renuncia y los escabrosos detalles de los hechos provocaron una fuerte consternación en medios católicos flamencos. Según una encuesta elaborada en Amberes por el periódico De Morgen , próximo a las ideas socialistas, se han producido una cascada de peticiones de anulación de actas de bautismo, hasta cerca de 400, por parte de católicos que se "sienten defraudados".

Junto a la conmoción social que iba provocando la aparición de nuevo hechos y denuncias de abusos sexuales, todo el asunto ha registrado también una escandalosa peripecia en el mundo judicial. El juez encargado de la instrucción de las denuncias, Wim de Troy, ordenó el 24 de junio un exhaustivo registro en las dependencias del palacio del arzobispado de Bruselas-Malinas y en el domicilio privado del cardenal Godfried Dannels, con más de 140 metros cúbicos de documentación. Durante las investigaciones judiciales se abrieron parcialmente dos tumbas de antiguos cardenales en la catedral y se incautaron el ordenador personal de Dannels. Estas diligencias judiciales provocaron una protesta del Vaticano ante las autoridades belgas.

La crisis de la pederastia religiosa ha alcanzado de manera significativa al cardenal Dannels, quien ha sido seriamente censurado por haber encubierto lo hechos de los que tenía conocimiento desde hace tiempo. El cardenal, que goza de un amplio prestigio en los medios católicos, ha reconocido en una entrevista que había cometido el error de no haber pedido la dimisión de entrada del obispo de Brujas.

Pocas semanas después, el 13 de agosto, la sala de apelación de los Juzgados de Instrucción de Bruselas, en una resolución cuya argumentación permanece todavía secreta, decidió que los 475 expedientes de pederastia que había recogido la comisión Adriaenssens había sido recogidos ilegalmente y había que restituirlos a sus legítimos propietarios, los obispos belgas, quienes habían promovido la creación de la Comisión.

La decisión de la sala provocó una rápida reacción del abogado Walter Van Steenbrugge, que defiende a unas 30 víctimas, entre ellas la del sobrino del obispo de Brujas, de iniciar un procedimiento de urgencia para llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Van Steenbrugge defiende por otra parte la iniciativa de crear una Comisión de Investigación Parlamentaria, que impulsa el diputado Renaat Landuyt, y a la que habría deseado que se incorporara Adriaenssens.

La divulgación del informe de la Comisión sobre los abusos sexuales por parte de religiosos se interpreta dentro de una estrategia más amplia que persigue la recuperación de la iniciativa por parte de la Iglesia. El próximo lunes, los obispos expondrán su posición al margen de los asuntos judiciales con un mensaje a las víctimas. Sin duda habrán tomado buena nota de algunas de las recomendaciones de la Comisión.

Entre estas recomendaciones cabe mencionar la creación "de un fondo de solidaridad a las víctimas" o la de crear "un día de las víctimas dentro de la Iglesia". La Comisión propone también "la responsabilización de los autores de los abusos haciéndoles contribuir a un fondo con el objetivo de ofrecer una terapia u otros cuidados a las víctimas en los casos en que se ve necesaria".

Con independencia del fondo que pueda crear la Iglesia, las demandas de indemnizaciones por parte de cientos de víctimas pueden ser muy elevadas. En la mente de los afectados están las indemnizaciones de más de 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros) pagados por la Iglesia americana desde 2002, o los 1.300 millones de euros que deberían pagar a medias el Estado y la Iglesia de Irlanda.

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