La Catedral logra 1,9 millones para empezar a rehabilitar el Obradoiro

Si antes las visitas eran gratis, ahora costarán 10 euros y sumarán un recorrido por Xelmírez y entrada a la colección permanente.

Da igual cómo se le pregunte. Daniel Lorenzo, director de la Fundación Catedral, no se arriesga a dar una fecha probable del mes en que comenzarán a levantarse los andamios ante la fachada del Obradoiro. Un cambio de destino de los fondos previstos en un convenio suscrito en diciembre con el Consorcio de Santiago ha proporcionado al proyecto de rehabilitación 1,9 millones de euros. Al fin hay dinero suficiente para empezar, pero como no llega para la obra completa, presupuestada en 2,6 millones, ahora, según el canónigo, es necesario “priorizar”. La intervención profunda que reclama el vestido barroco del templo románico tendrá que hacerse por fases, y es el momento de decidir qué es lo más urgente: la Torre Sur (elemento más deteriorado y principal foco de entrada de agua al Pórtico), la peineta o la Torre Norte.

Una vez tomada esta decisión técnica, según el hoy por hoy (y arzobispo aparte) hombre fuerte de la basílica, faltará tramitar el permiso municipal, porque el visto bueno de Patrimonio está “prácticamente listo”. A partir de ahí, con las autorizaciones en la mano, Lorenzo afirma que el inicio de la rehabilitación será “cuestión de días”, a pesar de que habrá que seleccionar las empresas por concurso público. La imagen inédita del Obradoiro cubierto de andamios se verá al menos durante dos años. Para subir el material de la obra, además, está previsto colocar un sistema elevador ante el Pazo de Xelmírez. El precio del montaje de la estructura metálica es tan alto que, una vez instalada, la rehabilitación de cada una de las partes será “completa”.

Los 1,9 millones que sufragarán la primera fase de los trabajos no existían hace poco. Después de desaparecer, en los presupuestos del Estado, la financiación de Fomento, lo que había era un acuerdo económico, de 2,2 millones, entre Catedral y Consorcio para activar los engranajes del Plan Catedral, un programa con el que el templo aspira a autofinanciarse en lo relativo a conservación, no restauración. Parte de esa cantidad, 1,9 millones, es la que ha cambiado de rumbo.

Mientras no se acometa esta obra, no se podrá restaurar el Pórtico de la Gloria, que demanda un progresivo secado antes de la intervención. Desde que la Fundación Barrié desplegó en el atrio de la Catedral de Santiago su equipo de expertos, han pasado ya cinco años y medio. Después de incontables pruebas y un largo proceso de monitorización, según el director de la Fundación Barrié, Javier López, y el canónigo fabriquero, “de pocos monumentos se sabe tanto” en el planeta. La resurrección (que ya revelan las primeras pruebas de limpieza sobre pequeños detalles) del Pórtico consumirá otros dos años. Pero “no habrá que esperar”, dicen, a que esté concluida la restauración del Obradoiro para empezar a combatir, desde dentro, los males seculares que aceleran cada vez más la degradación de las esculturas: humedades e incluso agua líquida, polvo, algas, descomposición de las sales del granito.

Desde el viernes, la Fundación Catedral tomará el relevo de la Barrié en la gestión de las visitas (hace tiempo suspendidas) a la obra del Mateo con subida incluida al andamio. Si antes eran gratis, ahora costarán 10 euros y sumarán un recorrido por Xelmírez y entrada a la colección permanente. Lo recaudado se empleará en trabajos de conservación preventiva del templo. La idea, hoy, es mantener estas visitas incluso cuando los restauradores estén trabajando sobre el Pórtico.

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