La batalla de la cruz

El intento de traslado del símbolo en recuerdo del fallecido Kaczynski del palacio presidencial de Varsovia acaba en batalla campal

Tensión 8 Guardias municipales con una cruz confiscada a los manifestantes. AFP / JANEK SKARZYNSKI Las mismas velas que desde abril han servido para recordar en Varsovia a los 96 fallecidos en el accidente aéreo de Smolensk se convirtieron ayer por unas horas en armas contra la policía. La concentración – inicialmente pacífica – que debía mostrar el rechazo de algunos ciudadanos a la retirada de la cruz de madera erigida frente al palacio presidencial en recuerdo del presidente Lech Kaczynski y su esposa, muertos en el accidente, acabó en una batalla campal cuando algunos ultras intentaron romper el cordón policial. «Lucharemos hasta la muerte para mantener una cruz que recuerda al presidente Kaczynski y al resto de fallecidos en Smolensk», gritaban algunos de los congregados en el centro de Varsovia.

El debate sobre la polémica cruz es una muestra más de la eterna división de la población polaca y ha sido fuertemente instrumentalizado por los partidos conservadores y los medios ultracatólicos del país. Todo empezó después de que el liberal Bronislaw Komorowski, ganador de las elecciones presidenciales el pasado 4 de julio, advirtió que la cruz, levantada por los boy scouts cinco días después del accidente, debía encontrar una ubicación más apropiada.

«El palacio presidencial es un edificio estatal y no es lugar para símbolos religiosos», dijo entonces el presidente electo, que asumirá el cargo este viernes. Con el beneplácito de boy scouts y parte de la Iglesia para trasladar el símbolo hasta el templo de Santa Ana, en el centro de Varsovia, el Gobierno había organizado un acto solemne que consistiría en una procesión y finalizaría en la iglesia. La ceremonia estaba prevista para ayer por la tarde. Pero no pudo ser. «Suspendemos el traslado por ahora para evitar más enfrentamientos», comunicó un representante gubernamental tras varias horas de tensión.

Fue una pequeña victoria para los ultras, que han convertido la cruz en lugar de peregrinación, tanto para recordar a los fallecidos el pasado abril como a las víctimas de la masacre de Katyn, localidad rusa en la que en 1940 fueron asesinados 20.000 oficiales polacos a manos de Stalin y adonde se dirigía la comitiva polaca cuando sufrió el accidente aéreo.

Radio María

Los ciudadanos concentrados respondían a los llamamientos de la ultracatólica emisora Radio María, acostumbrada la agitación. Desde sus ondas, según recogen medios alemanes, se ha acusado a menudo al presidente electo, Komorowski, y al primer ministro liberal, Donald Tusk, de ser judíos y de haber falsificado las elecciones, entre otras lindezas. También el hermano del presidente fallecido y contrincante de Komorowski en las últimas presidenciales, Jaroslaw Kaczynski, ha contribuido a alimentar la tensión. En su opinión, la decisión de retirar la cruz es una muestra de las «verdaderas intenciones de acabar con la tradición y la historia polaca».

La fricción entre las dos Polonias, la conservadora y la liberal, ha encontrado por tanto en unacruz de madera un nuevo símbolo y la solución al conflicto promete traer nuevos problemas.

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