La Basílica de la Natividad de Belén se renueva para el siglo XXI

España aporta 100 000 euros a través de la Obra Pía de los Santos Lugares, una institución dependiente del Ministerio de Exteriores

Hace 1.700 años que el emperador Constantino levantó un templo sobre el lugar donde, dice la tradición, nació Jesús. Hace casi 300 que nadie retocaba esa basílica gastada por la devoción de los peregrinos, 300 años sin que se remozase la Natividad de Belén. Ahora, superadas las desavenencias entre las tres iglesias que se reparten su gestión –católicos, ortodoxos armenios y greco-ortodoxos- y azuzado por la necesidad de actuar, el Gobierno palestino ha iniciado una reparación parcial que salvará en un año el techo y las ventanas. España ha donado esta mañana 100.000 euros para la obra, que debe finalizar en septiembre de 2014. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció el pasado año a la Natividad como Patrimonio de la Humanidad en Peligro, junto al centro histórico de la ciudad cisjordana y su Calle de la Estrella, por donde se cuenta que José, María y Jesús llegaron desde Nazaret, por donde los pastores siguieron la luz que guiaba al pesebre.

Hasta ahora, la reforma cuenta con algo menos de 2,5 millones de euros, aportados por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), empresarios y particulares locales y los gobiernos de Francia, Rusia, Hungría, Grecia y el Vaticano. En el caso de España, que se encuentra en la media de las donaciones, el fondo procede de la Obra Pía de Jerusalén, gestionada por el Ministerio de Exteriores y la Conferencia Episcopal, “un vehículo centenario para trasladar el apoyo de las iglesias españolas al mantenimiento de los Santos Lugares”, en palabras del cónsul general de España en Jerusalén, Juan José Escobar. La UNESCO sigue de cerca los trabajos pero por ahora no ha ayudado económicamente.

En esta primera fase de la rehabilitación total que se pretende acometer –que requerirá de unos seis años más y un presupuesto de entre 50 y 60 millones de euros- se renovará la madera del techo, del siglo XV, muy dañada. Los técnicos de Piascenti, el consorcio de empresas italianas, canadienses y palestinas que ha ganado el concurso para la reforma, revisan palmo a palmo los travesaños, conservando con refuerzos los que aún resisten y cambiando los desgastados con madera antigua procedente de Italia. También se renovarán las 38 ventanas de la basílica. En las paredes se aprecian los efectos de las filtraciones de agua, la peor amenaza sobre la Natividad. Hay algunos daños en la madera, de menor importancia, provocados por los botes de humo lanzados por Israel durante el asedio a la Natividad de 2002, cuando un grupo de palestinos armados se refugió en la iglesia durante 39 días.

Si se logran más fondos, el siguiente paso será el enlucido de la iglesia y la renovación de los mosaicos, del siglo XI. “Y luego vendrán el suelo, los pilares, la entrada, la cara externa…”, enumera esperanzado Imad Nassar, asesor técnico del comité de restauración que comanda la administración palestina. Su deseo es que cristalice un proyecto internacional firme, que salve por completo el templo, como se hizo en el año 2000 con el Santo Sepulcro de Jerusalén. Por ahora la recogida de ayuda es lenta.

“La Natividad tiene una importancia fundamental en la historia del Cristianismo y era el momento indicado para apoyar a esta institución emblemática. Trasladamos también un mensaje de solidaridad con el pueblo palestino y con las instituciones del Estado”, ha explicado el cónsul, defendiendo la inversión. La relación de España con Belén y con la Natividad a través de los franciscanos y la Custodia de los Santos Lugares data al menos del siglo XIV, ha destacado Escobar.

A su lado, el ministro para Asuntos Cristianos de la ANP, Ziad Al Bandak, ha calificado a España de “verdadero amigo” de su pueblo y ha confiado en que el cheque entregado hoy “no sea el único” que reciba la Natividad, junto a San Juan de Letrán en Roma, el templo católico en uso más antiguo del mundo. “En estas fechas, hay que recordar a toda la Cristiandad la necesidad de ayudar”, apuntó vehemente Al Bandak.

En los tres meses que hace que comenzó la reforma, en ningún momento se ha visto interrumpido el tránsito de los turistas, más de dos millones en el último año, atraídos por la gruta del niño Jesús, el lugar mejor conservado por ser el corazón espiritual del templo. Los visitantes hacen cola entre las columnas reforzadas y los andamios ajenos a la labor en las alturas.

Basílica de la Natividad de Belén

Un obrero sube a una plataforma para restaurar la Iglesia de la Natividad en la ciudad de Belén. / Nasser Nasser (AP)

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