La amargura y el amargor

Vaya y siempre por delante mi escrupuloso respeto hacia todas las personas que en su íntima libertad profesan creencias religiosas al igual y del mismo modo a las personas que no tienen creencia religiosa alguna. Tan respetables son las unas como las otras y todas tienen el necesario encaje  y garantía constitucional para respetar y ser respetados.

Dicho esto, me centraré en los anacronismos que subyacen de una abyecta interpretación de los capítulos constitucionales que defienden la libertad de expresión como  un derecho fundamental y su controversia con los artículos del código penal referentes a las ofensas a los sentimientos religiosos – No pueden haber leyes fundamentales que se den patadas entre sí mismas dejando al albur interpretativo  sobre qué norma prima sobre otra –

Días muy tristes para la pírrica victoria judicial de “La Hermandad del Santo Rosario y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor de la Pasión, Despojado de sus Vestidos, María Santísima de la Amargura, Madre de la Iglesia y de San Juan“  ( JAEN ).

Victoria? Queridísimos hermanos de la amargura, vuestra gesta o gesto no es valiente ni honesto. Sí en vuestra libre “amargura” habéis querido “amargar” a un chaval de 24 años que ha tenido que pactar con la fiscalía una multa de 480 euros para librarse de una pena mayor que le podría haber conducido a prisión por una imagen que os ha parecido ofensiva, podéis estar contentos pero sois el hazme reir generalizado de una sociedad que en el siglo XXI apuesta por la modernidad y el avance común alejándose de angustiosos cuentos góticos que han lastrado de siempre ese salto definitivo hacia un cambio real en el pensamiento racional de este país.

Doctos y “amargos hermanos“  ¿Cómo era la cara de Cristo?  ¿Lo sabéis? Doctos y sapientes “cofrades de la amargura“  ¿Algo que decir de los maestros canteros, pintores, escultores o tallistas que durante siglos configuraron sus caras, las de sus familiares e incluso las de sus enemigos en sus obras en alegorías de cristos , vírgenes, santos y autoridades eclesiales?

No les entiendo ni les comprendo “amarguísimos hermanos “ en vuestra osada actitud de disciplinar hasta el escarnio  utilizando el recoveco jurídico  conforme a unas leyes retrógradas en vigor para poner orden en vuestra visión moral. ¿Nunca os habéis preguntado si es ofensiva para parte de la ciudadanía la imaginería  luctuosa y sanguinolienta del culto a la muerte trufada  y adornada de símbolos nacionales de todas y de todos como la bandera y el himno nacional con presencia de estamentos públicos como corporaciones municipales, ejercito constitucional o benemérita de gala? Ahh….. claro, eso no está tipificado en el código penal -faltaría más – , ergo unos tienen los parabienes y el dominio efectivo de lo bueno, legal conforme a su moralidad y otros solo anhelamos a la ética global de los principios del ordenamiento constitucional de la neutralidad de los poderes públicos en materia religiosa y en que la libertad de expresión sea un derecho no constitutivo de delito penal alguno.

Quizás ustedes hayan vivido gracias a la cobardía de ciertas clases, que jamás compartí. Que la historia y los deudos del martirio que han protagonizado, hagan con ustedes la justicia que se merecen. Siento expresarme tan claro, pero queda así tranquila mi libertad de conciencia. De ustedes quedo “ hermanos de la amargura “.

Jorge A. García

Presidente del Movimiento hacia un Estado Laico  ( MHUEL )

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*Los artículos de opinión expresan la de su autor, sin que la publicación suponga que el Observatorio del Laicismo o Europa Laica compartan todo lo expresado en el mismo. Europa Laica expresa sus opiniones a través de sus comunicados.
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