La alcaldesa (PSOE) y otras autoridades civiles y militares de Ciudad Real, en los actos religiosos del Corpus

La Basílica Catedral de Ciudad Real volvió a quedarse pequeña en la Eucaristía previa a la procesión del Corpus. Cientos de fieles había en el templo a los que se suman aquellos que esperaban en los jardines del Prado y los alrededores la salida de la Custodia y el inicio de una procesión que cumplió con todas las tradiciones de la jornada: la petalada por las calles, la presencia de los representantes de las órdenes militares, el altar a los pies del Camarín de la Virgen del Prado y las alfombras de sal de colores en el centro de la ciudad.

Con música coral finalizó la Eucaristía y el obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, dejaba el altar de la Catedral para llevar la forma y depositarla en la Custodia bajo palio en la carroza de plata de la Virgen del Prado e iniciar el recorrido. La carroza tuvo el único elemento de novedad, de la procesión de este año, ya que los candelabros se encuentran en restauración por lo que la Custodia estuvo iluminada por cuatro candelabros de color tiniebla, en vez de por la luz tradicional. Se optó además por una decoración floral más sencilla, con flores rojas y blancas para acompañar la forma en su recorrido.

La procesión, como marca la tradición, estuvo iniciada por decenas de niños y niñas que han realizado la Primera Comunión en los meses previos. Tras ellos, sus familiares y personas de la ciudad que alumbraban el paso de la Custodia por la ciudad y después los representantes de todas las hermandades de Semana Santa, con sus bastones y escudos, y dispuestos en el orden en que procesionan durante la Pasión de Ciudad Real. La banda de música, tras este recorrido, inició el himno de España al salir por la puerta de la Catedral la Custodia, entre el rezo de los sacerdotes y de los numerosos fieles que se agolparon en los jardines del Prado. También hubo una representación de Cáritas Ciudad Real, ya que el Corpus, es el Día de la Caridad, celebrado este año con el lema Y renuevas la faz de la tierra.

La carroza de plata de la Virgen del Prado inició su recorrido a las 20.30 horas, custodiada por más de una decena de caballeros de las órdenes de Calatrava, Santiago, Montesa y Alcántara. Mientras que la procesión estuvo presidida por el obispo y por Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, primo del rey, duque de Calabria y presidente del Real Consejo de las Órdenes Militares de Ciudad Real.

Al cierre de la procesión hubo una amplia representación de la Corporación municipal. La alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, junto a sus tenientes de alcalde, Eva María Masías y Nicolás Clavero, cerró el recorrido.

Durante el recorrido como viene siendo habitual hubo un altar realizado por la hermandad del Ave María, situado bajo el Camarín de la Virgen del Prado y las petaladas en algunos puntos claves de la ciudad. También pasó sobre las alfombras de sal que durante la mañana de este domingo realizaron varias hermandades y asociaciones. En concreto la Asociación de Coros y Danzas Mazantini la hizo en el paseo del Prado, con simbología de las órdenes militares; mientras que en la calle dedicada a la patrona hubo dos una elaborada por la Hermandad de la Dolorosa de Santiago y otra por Manos Unidas, dedicada además a La Mujer en el Siglo XXI. Mientras las Hermandades de Las Palmas, Santo Descendimiento y Ecce Homo instalaron su alfombra con los escudos de cada organización y, por último, la Hermandad de la Misericordia hizo lo propio en la calle Carlos Vázquez.

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