La alcaldesa (PSOE) de Castellón y las autoridades provinciales en el funeral celebrado por el obispo en la catedral por las víctimas de la covid-19

El número total de fallecidos por la pandemia del coronavirus en las poblaciones de la Diócesis de Segorbe-Castellón es de 176. Este número representa 176  familias que han perdido a un ser querido. Por todos ellos este sábado, D. Casimiro López Llorente ha querido oficiar una Misa funeral en la Concatedral de Santa María: “Siguen viviendo en sus almas inmortales, y un día nos podremos reencontrar con ellos si sabemos acoger la vida de Dios ya en nuestra vida mortal”, afirmaba el Obispo durante la homília y continuaba: “A partir de esta certeza, los encomendamos a la piedad infinita de Dios, seguros que nuestra plegaria por ellos es el mejor homenaje a su memoria”.

Misa Funeral fallecidos coronavirus

En la ceremonia han estado representadas medio centenar de las familias. También han asistido autoridades civiles de la provincia, entre ellas el presidente de la Diputación Provincial de Castellón, José Martí, la Sub-delegada del Gobierno, Soledad Ten Bachero, y de la ciudad de Castellón. La alcaldesa de CastellónAmparo Marco, ha reconocido que “se sale de una experiencia como esta con mucho dolor, pero también con mucha más conciencia social y generosidad”. También se ha invitado de un modo particular a miembros de los hospitales y de las residencias de ancianos, a quienes el Obispo ha reconocido su labor.

Casimiro López Llorente ha afirmado la cercanía de la Iglesia con todos y ha querido comunicar que los familiares pueden contar con su comunión en vuestro dolor, y con su oración “para que Dios mitigue vuestro sufrimiento y conceda el descanso eterno a vuestros seres queridos”. El Obispo también ha afirmado con certeza que “nada ni nadie, ni siquiera la muerte, nos podrán separar del amor de Dios. Con esta fe nos hemos reunido esta mañana como Iglesia Diocesano para orar por todos los fallecidos a causa de la pandemia”.

Al final de la celebración se ha rezado un responso y el Obispo ha reconocido que las palabras quedan pobres para consolar, y que solo la Palabra de Dios puede dar paz y esperanza. En este sentido, el obispo reconocía que si la muerte es un precio que tenemos que pagar, “Jesús nos hace entender que no es inútil, sino que nos abre de par en par las puerta de la vida eterna”.

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